Octubre 29, 2020

A 9 años de su partida, Facundo Cabral 'no es de aquí ni de allá', es de la gente

Además de su interés por las vivencias de la gente sencilla y sin recursos, al cantarles proponía que lo verdaderamente importante es hacer realidad los sueños y caminar por la vida sin apegos al espejismo de la riqueza.


Sábado 11 de Julio de 2020, 4:00pm






La Paz, 11 de julio (Ivana Toro, Urgente.bo).- El 9 de julio se conmemoró el noveno aniversario del deceso del cantautor argentino Rodolfo Enrique Cabral Camiñas, más conocido como Facundo Cabral, quien fue asesinado en 2011 en Ciudad de Guatemala, a los 74 años de edad. Hoy en día, muchos aún lamentan la perdida de este gran trovador que dejó una gran huella en los corazones de muchos que aun disfrutamos con su música y discursos que limpian el alma y el espíritu.

Cabral es recordado por tener una visión de la realidad y del amor muy diferentes a los marcados por los estigmas y parámetros sociales, puesto que el trovador argentino pregonaba la idea de buscar y amar a la gente sencilla, gente de bien, como también alumbraba cuando aportaba con su arte y discursos.

Mientras más se conoce a este cantautor y poeta argentino, más se parece a uno de esos personajes de novela que habitan en realidades distintas, con cuyas palabras logran estados anímicos que pocos pueden hacerlo.

El poeta errante de Latinoamérica, como era llamado, tuvo una infancia dura puesto que fue un niño abandonado por el padre, fue criado con más necesidades que comodidades, llegó a comer de la basura muchas veces. Se fugó de las correccionales para forjarse en las calles de La Plata y Tandil en Argentina, se hizo alcohólico prematuro cuando comenzó a vagar hasta caer preso a los 14 años.

Fue analfabeto hasta dicha edad y se cuenta que en un verano de 1954, un vagabundo le recitó el “Sermón de la montaña”, hecho que maravilló al joven Cabral y descubrió que “estaba naciendo de nuevo”. Él mismo contó que corrió a su casa y compuso la canción “Vuele bajo”, por donde comenzó su aventura como autor.

Unos años después ya se presentaba en pequeños escenarios de su país, cantaba y tocaba música folclórica que en sus primeros pasos no tuvieron repercusión, hasta que el éxito lo sorprendió en 1970 con su tema “No soy de aquí ni soy de allá”, composición que llegó a ser reconocida a nivel mundial. A partir de ese momento sobrevinieron giras artísticas, presentaciones ante miles de personas y grabaciones en nueve idiomas.

Más que tocar las puertas de la fama, en la que no creyó demasiado, Cabral encontró en esta oportunidad como el camino para llevar más allá del continente americano un tipo de canción vinculada con la introspección de la realidad y la obligación de transformarla, algo que no fue visto buenos ojos por la dictadura militar en Argentina, que lo obligó a buscar en México mejores horizontes para su canción de protesta.

Incorporaba a sus canciones pequeños textos de carácter anecdótico a los que no pocas veces confería sentido moral y en sus composiciones primaba lo coloquial, si bien las anécdotas se referían desde la memoria, la sabiduría popular o la reflexión filosófica. Esa manera cómplice y afectiva de compartir el arte lo hacía ver como un juglar.

Además de su interés por las vivencias de la gente sencilla y sin recursos, al cantarles proponía que lo verdaderamente importante es hacer realidad los sueños y caminar por la vida sin apegos al espejismo de la riqueza, pues decía que “los seres humanos no necesitamos depender de nada, y cuanto más anhelamos tener, menos nos conocemos”.

Pero así como todo lo bueno y hermoso de la vida tiene un inicio, también tiene un final y para Facundo este llego de manera injusta, pues fue asesinado el 9 de julio de 2011, cuando sicarios contratados por un narcotráfico trataron de acabar con la vida del empresario Harry Fariñas, quien lo trasladaba al aeropuerto de Ciudad de Guatemala, y de manera accidental mataron a Cabral. La versión oficial dice que el motivo del crimen se debió a la pugna entre en Narcotraficante Jiménez y Henry Fariñas que se encontraba en el sector del concierto de Cabral.

Y así, por el azar del destino se apagó la llama de su corazón, que dejó en la oscuridad a muchos. Sin embargo, también es cierto que el candil de su existencia sigue alumbrando el camino para muchos.

Una balacera fue la que termino con su vida, el cual ni se lo tenia imaginado, pues planeaba retornar a su tierra Argentina, el crimen nos quitó al genio, le privo al mundo de una de las personas más empáticas y que vivía para la gente sencilla, que vivía para dar mas de lo que recibía. El noble corazón de Cabral se apagó, pero dejó grandes enseñanzas que se expresan en versos sacados que son el cimiento de grandes historias, para quienes aprende de su esencia.

Es bueno recordar a Facundo Cabral, cuando pregonaba y obraba con la elocuencia y valía de un hombre profundamente sencillo y por lo tanto único.

 

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