Noviembre 24, 2020

Bolivia tuvo un escudo protector, formado por mandiles blancos

En Bolivia, más de 130 médicos perdieron la vida a causa del virus. Este es un homenaje para este sector que salvó a miles de bolivianos.


Martes 27 de Octubre de 2020, 1:45pm






27 de octubre (Revista Oxígeno Urgente.bo).- Pasaron más de seis meses de pandemia en Bolivia y pese a las evidentes carencias del sistema de salud, las agresiones de algunas personas, conflictos políticos sociales, siempre estuvieron ahí, firmes, sin rendirse en primera línea luchando para salvar vidas de la COVID-19. Son muchos obstáculos los que tuvieron que enfrentar a parte de la crisis sanitaria. Muchos cayeron en la lucha, otros lograron salir adelante para reincorporarse al combate.

Los representantes del sector salud coinciden en que durante años se hizo poco o nada por la salud y la pandemia reveló la falta de inversión en ese sector. Como si eso fuera poco, la pandemia COVID-19 sorprendió a los profesionales del sector, quienes carecían de insumos médicos, materiales de protección personal, equipos, infraestructura, entre otros, para superar al virus.

“(La COVID-19) Llegó en un momento sumamente precario y preocupante. Hemos estado con un Gobierno que no dio ninguna prioridad a salud, lo único que ha hecho es servirse de todos y no dar nada. (…) Nos ha encontrado en una desprotección, estamos desprotegidos, nadie se ha ocupado. Cuánto pedimos que el 10% para salud, no nos escuchan y por eso estamos como estamos. Es una pena”, expresó la presidenta del Colegio de Enfermeras de La Paz, Beatriz Martínez.

Por su parte, el secretario Ejecutivo del Sindicato de Ramas Médicas Afines (Sirmes) de Cochabamba, doctor Yuri Lazarte, indicó que el efecto de la pandemia fue sentido más en los hospitales, porque el sistema público de salud no estaba preparado para afrontar a la COVID-19 y desde la llegada del virus, muy poco se avanzó en el equipamiento y la dotación de equipos de protección y recursos humanos.

“Hemos tenido una crisis general en los centros hospitalarios, que es donde más hemos sentido el efecto de la pandemia, porque lamentablemente, nuestro sistema no estaba preparado para afrontar a esta pandemia. (…) Casi después de seis meses muy poco se ha avanzado en cuanto a equipamiento, de equipos de protección personal, recurso humano. Lamentablemente las autoridades, aparte de hacer un show mediático, no han trabajado de manera planificada y no han asignado recursos para afrontar el tema de la pandemia”, dijo.

La enfermera lamentó la conducta de algunos ciudadanos que, en lugar de apoyar y alentar a los profesionales en salud, quizá por ignorancia, simplemente los atacó y los señaló como los propagadores del virus.

“Si analizamos todo lo que ha pasado, realmente es para enojarse. Yo no entiendo todavía la gente de El Alto, del altiplano, del campo, yo sé que hay mucha ignorancia, pero eso teníamos que hacer, educar a esa gente. Quisiera que vean cómo una persona está intubada y si no recibe oxígeno, se muere”, lamentó.

Años de experiencia profesional

De acuerdo con el doctor Cleto Cáceres, presidente del Colegio Médico de Bolivia, a nivel Latinoamérica existen 2.479 profesionales en salud fallecidos a causa del virus, esa cifra incluye un subregistro. Acotó que México lidera la lista de países con más fallecidos en el área salud con 1.410, seguido de Brasil con 238, Perú con 166 y Bolivia con alrededor de 220 a 230.

Enfatizó que en el caso de Bolivia esa no es la cifra oficial y que, dentro de los siguientes días, se contará con una nómina oficial, pero adelantó que, si se habla a nivel de personal de salud en Bolivia, “estamos aproximándonos a los 400 decesos que han sucedido en el sector salud, llámese desde el camillero, como los diferentes especialistas que están trabajando en el sistema nacional de salud. Ese es el panorama que nos preocupa”.

Asimismo, lamentó que es imposible compensar las pérdidas del recurso humano del sistema nacional de salud, porque fallecieron profesionales de muchos años de experiencia.

La presidenta del Colegio de Enfermería señaló que en el colegiado existen 3.600 profesionales en enfermería afiliadas, de los cuales uno 900 están activos y el resto se jubiló. Acotó que al menos el 70% de los 900 contrajeron el coronavirus cumpliendo funciones en los centros de salud.

“Esos 70%, algunas (enfermeras) han continuado trabajando para no ir a su casa y contagiar y han contratado gente recién egresada, entonces con eso se han cubierto las falencias”, añadió Martínez.

Con relación a los decesos en el personal de enfermería, sostuvo que se conoce de ocho decesos, cinco en la urbe alteña y tres en la sede de Gobierno. Explicó que la cifra puede ser mayor, porque aún no se conoce el reporte de las áreas rurales.

El médico intensivista y representante de la Sociedad Boliviana de Medicina Crítica, Adrián  Vila, explicó que “gracias a Dios” no se registraron decesos de especialistas intensivistas, pero el 80% de los 220 intensivistas que existen en el país contrajeron el coronavirus, incluido él, pero algunos, pese a estar enfermos, continuaron trabajando porque existía la necesidad de salvar más vidas.

El doctor indicó que de los 80%, la salud de un 20% que contrajeron el virus se complicó, pero afortunadamente lograron vencer a la pandemia.

“Gracias a Dios, nadie (falleció), pero nos hemos complicado con las secuelas para toda nuestra vida. Hay tres etapas en esta enfermedad: la primera es la que ha pasado el 85% como un resfrío común (la enfermedad), un 15% son las personas mayores de 60 años tiene morbilidad que tienen un compromiso pulmonar, entonces, el virus puede dejar secuelas en el pulmón, fibrosis, tos, el virus también te puede atacar al corazón”.

Agregó: “Hay muchos colegas que están, que tienen esas secuelas, pero que no se manifiestan, gracias a Dios y las medidas que hemos tomado, porque todos los intensivistas nos hemos comprado equipos de protección, la Alcaldía, la Gobernación tenía que proveernos de esos equipos. Prácticamente debe ser un 80% de los intensivistas contrajeron el virus y un 20% se complicó”, sostuvo.

Por su parte, el secretario Ejecutivo del Sindicato de Ramas Médicas Afines (Sirmes) de La Paz, doctor Fernando Romero, reveló datos lamentables sobre la pérdida de profesionales en salud a nivel nacional. Precisó que, de los 40.000 profesionales, más de 25.000 contrajeron el virus y de ellos fallecieron más de 600.

“Ha sido duro para nosotros perder a tanta gente con tanta experiencia (en la medicina). Eso le reprochamos al Gobierno porque no tiene una política de cuidar el recurso humano. Muchos de los jóvenes, brillantes especialistas, que estaban regresando vieron la pandemia, el abandono, el desastre y se volvieron a ir porque afuera es un personal altamente calificado”, argumentó.

De acuerdo con Romero, de aproximadamente 2.000 jóvenes que entran a la universidad, uno logra formarse como un subespecialista.

Continuar en primera línea

Pese a los ataques, a las carencias, al riesgo de contraer el coronavirus, los profesionales en salud continuaron al frente de la pandemia para salvar vida.

El doctor Ávila expresó “en los últimos 10 años hemos ido sufriendo ataques sistemáticos, primero la denigración de ser profesional y eso es la verdad, porque nunca se evaluaba la meritocracia, no te servía el currículum y nosotros invertimos saliendo fuera del país, haciendo muchos cursos, regresas a tu país, tienes más trabas que beneficios cuando tu jefe es alguien que ni siquiera es del área, pero más allá, nuestra motivación siempre ha sido el pueblo boliviano que lidia con enfermos y no es posible que no reciba por lo menos las condiciones. Yo creo que eso ha sido uno de los pilares que nos estaba llevando a trabajar fuerte y duro”.

Por su parte, la Presidenta del Colegio de Enfermeras de La Paz expresó que cuando una decide estudiar alguna carrera relacionada al área salud lo hace porque quiere seguir esa profesión y porque tiene esas ganas de apoyar y formar parte de un equipo de personas que salva vidas.

“El día que alguien estudia para medicina, enfermería o alguna otra rama de la salud, lo que uno hace buscar, no entra (a la carretera) porque no quiere, sino porque quiere ayudar a la gente, porque quiere manejar la salud, entonces, cuando uno está entrenado y trabajamos en un hospital, entonces nosotros estamos al servicio del paciente, nosotros el día en que ingresamos, igual que el médico, decimos tenemos que apoyar, tenemos que ser una parte del equipo de salud y tenemos que ayudar a la salvar vidas. (…) Uno trabaja por el cariño a la profesión, por vocación. Uno ha estudiado (enfermería) para ayudar al paciente que viene a buscar ayuda en el hospital”, sostuvo la licenciada en enfermería.

El intensivista acotó que el médico boliviano siempre trabajó en condiciones precarias, pero más allá de ese obstáculo, “es la vida del boliviano que nos mueve a seguir luchando y eso es el sentir de todos los intensivistas de Bolivia. Los médicos siempre vamos a estar al lado de nuestro pueblo, aunque sea con los pocos recursos que tenemos vamos a seguir luchando, lo que queremos es que cambie”.

“Yo personalmente todo lo que hago lo hago por mi patria, por mi Bolivia, por días mejores, pero lo que realmente me estimula es que mis hijos crezcan en una Bolivia mejor”, continuó el doctor Ávila, quien lamenta la falta de recursos en el sistema de salud.

Daños provocados a los héroes de capa blanca

Todos los profesionales en salud que contrajeron la COVID-19 quedaron con secuelas, además de traumas emocionales, porque les tocó ver a sus colegas enfermar, padecer y en algunos casos fallecer. A eso se suma que se veían desprotegidos, pues no recibían atención en la Caja Nacional de Salud (CNS), según manifestó el doctor Romero.

“Hoy día hay muchos colegas médicos, bioquímicos, licenciadas que tienen problemas a nivel cardiaco, arritmia, tiroideo, en general, fallas respiratorias. Muchos están con fibrosos pulmonar por la agresión terrible del virus, los que han estado en terapia intensiva, mucho más. Además, tenemos un trauma emocional muy fuerte porque hemos visto en los hospitales enfermar, verlos agravarse y fallecer, porque ellos al ir a la Caja Nacional y al no recibir atención, no sabían dónde ir y fueron atendidos en casa y su familia pedía auxilio. Eso ha marcado un dolor fuerte en el colega. Hay mucha ansiedad, depresión, enfermedades propias de la angustia propia”, lamentó.

Agregó que lo dramático no fue ver a sus colegas enfermar y sufrir, sino que tuvieron que ver a sus familiares padecer el virus a causa de que ellos llevaron a su hogar la pandemia.

Historias que conmueven

Intensivista Ávila: El virus me quitó a mi mejor amiga de infancia

El representante de la Sociedad Boliviana de Medicina Crítica, Adrián Ávila, contó que en esta época de pandemia dos situaciones marcaron su vida. A causa de la COVID-19, el doctor, perdió a su mejor amiga de la infancia.

El doctor no pudo intervenir para ayudar a salvarle la vida porque él en ese momento se encontraba en recuperación, pues también contrajo el virus.

“Yo he crecido y vivido en El Alto, entonces, yo estudiaba en el Sagrado Corazón de Jesús. Yo estaba enfermo, estaba rehabilitándome, todos me llamaban y me decían que mi compañera está en terapia intensiva y yo no podía regresar (a trabajar), porque estaba de baja, me estaba recuperando. Regresé a trabajar y lamentablemente falleció.

Era una chica muy alegre, tenía 40 años, con esposo, hijos y como sabían que éramos compañeros me hablaron y me decían cómo está. Lamentablemente este virus en esta etapa crítica a cobra muchas vidas, el problema pulmonar era muy severo (de mi compañera) y las probabilidades de que llegue a fallecer eran altas”, relató.

El doctor complementó que otra de las situaciones que marcó su vida es la pérdida del papá de su cuñado, a quien considera un hermano. La muerte se produjo cuando organizaciones sociales bloqueaban las carreteras e impedían el paso al transporte de oxígeno e insumos médicos.

“La otra (situación) que me han marcado también es de mi cuñado, que es como mi hermano, su papá ha falleció en Oruro y justo pasó en el momento de los bloqueos de oxígeno. Se terminó su oxígeno y lo vio mi cuñado prácticamente ahogándose, muriendo en sus brazos. Eso no se puede desear a nadie y personalmente yo pensé a mí se me iba a complicar, porque había muchos médicos falleciendo”, recordó.

El doctor añadió que es “muy complicado ser médico y más aún si es de especialidad intensivista” porque hay mucha presión de los familiares del paciente para que no muera.

“Mi labor, mi vocación, mientras Dios me de la vida para seguir luchando por los pacientes, yo tengo un cariño especial a la ciudad de El Alto porque he crecido ahí”, mencionó.

 

Enfermera Jenny Blanco: “Nos tocó vivir el miedo a lo desconocido”

Jenny Blanco es enfermera y tiene 12 años de experiencia en el ejercicio de la profesión. Comentó que nunca pensó en que le tocaría trabajar en las condiciones actuales en plena pandemia del coronavirus.

Actualmente trabaja en el hospital Corazón de Jesús de la urbe alteña y relató que a pesar de la incomodidad que le genera los elementos de bioseguridad aguanta hasta 12 horas de trabajo al día para dar algún alivio a los pacientes.

“Ha sido un cambio drástico lo que es en el departamento de enfermería, porque las enfermeras estamos en primera línea, la atención es 24 horas. Ha sido muy complicado al principio por el hecho de los medios de bioseguridad, que ha cambiado drásticamente, aguantar 12 horas, 10 horas, ocho horas con el barbijo, con el protector ocular, facial es bien incómodo, pero bueno, es parte de nuestro trabajo y se tiene que cumplir los protocolos de covid”, sostuvo.

Blanco expresó que fue duro ver fallecer a tantos pacientes y el sufrimiento de sus familiares, porque ya no volverán a verlos.

La enfermera también es mamá y a aparte de sus 12 horas de trabajo en el hospital, realiza otro tipo de trabajo en su casa para atender a sus hijos, dejar todo listo para que se encuentren bien mientras ella busca ayudar a los pacientes.

 

Enfermera Beatriz Martínez: Pacientes fallecieron en nuestras manos

“Hay mucha gente que muere en los brazos de una enfermera, yo he tenido esa amarga experiencia, ‘licenciada, agárreme de la mano, estoy por morir, llame a mi familia’ me decían”, relató la enfermera Martínez sobre las duras experiencias que le tocó vivir durante la pandemia.

Sostuvo que, por las carencias en el sistema de salud, muchas enfermeras tuvieron que trabajar horas extras sin que sea reconocido por las autoridades. La situación crítica que enfrentó Martínez le generó mucho estrés y pese a ello continuó trabajando.

(La nota fue publicada en la edición 106 de la Revista Oxigeno en septiembre 2020)