Octubre 20, 2021

Contrabando express por dos soles y en cinco minutos

El Desaguadero, la región vulnerable no solo al comercio ilegal, sino también a la trata y tráfico.


Jueves 26 de Agosto de 2021, 4:30pm






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La Paz, 26 de agosto (Christian Rojas, Revista Oxígeno).- “No saque fotos, por favor, no ve que hacemos esto para ganarnos unos centavos”, nos dice una mujer de aproximadamente 50 años, que al percatarse de nuestra presencia, nos pide el documento de identificación. “Soy un ciudadano más”, le respondo. Pero ella responde: “yo lo vi con la prensa”. Un poco nerviosos, aceleramos nuestro paso hacia el río Desaguadero. Y es que el puente internacional que es límite entre Bolivia y Perú está cerrado por la pandemia y una tercera ola que ya causa muertes en ambos países.


Ese pequeño estrecho, en el que uno demora solo cinco minutos en pasar en bote, es uno de los “puntos calientes” que se usa como paso para el comercio ilegal de alimentos e incluso para hechos relacionados con la trata y tráfico de personas.  La Revista Oxígeno observó que desde Perú ingresan diferentes productos; desde alimentos, material de construcción, cajas de barbijos, golosinas, latas de leches, garrafas hasta combustibles.


“Esto es todos los días. Pedimos que las autoridades nos escuchen, queremos que se abra el puente internacional, ahora que han comenzado a vacunar aquí, esperemos que se abra este paso”, relata Antonia H., una mujer de 45 años, que vive en el Desaguadero y se dedica al traslado de mercancías desde que sus 20 años.


El viernes, que es día de feria, es cuando mayor flujo de productos hay. Las lanchas están listas para traspasar desde las 05:00. Quien llega primero tiene la opción de realizar más viajes que cuestan entre Bs 5 (dos Soles) y Bs 50 (27 Soles). Todo depende de la cantidad que uno quiera traspasar de un punto fronterizo al otro. La mercadería llega hasta al Desaguadero desde Moquegua, Tacna y Arequipa. De esta última se traslada papa y tomate.


El contrabando no considera el efecto que provoca en la economía familiar, pues la prioridad es generar recursos ilegales con la internación de alimentos producidos desde Perú.
“La pandemia destacó la importancia de la agricultura familiar de alimentos frescos, impidiendo que la población sufra la escasez por el cierre de fronteras que frenó, en el inicio de la emergencia sanitaria, el ingreso de alimentos de países vecinos como Perú, Argentina y Chile”, dice Wilfredo Plata, investigador de Fundación Tierra.
En ambos extremos hay carritos de carga, que también cobran de acuerdo a la cantidad de los productos. “Por cuarenta bolivianos (22 Soles) se lo saco todos los productos hasta el pueblo”, cuenta Marco Antonio Ch. Los triciclos son otro medio de transporte de carga. Ellos cobran entre Bs 25 y 30, si la mercancía es en grandes cantidades. 

Las garrafas y los combustibles.
Sin embargo, no solo es contrabando desde el Perú. Desde este lado de la frontera, también hay. El gas boliviano tiene alta demanda en el lado peruano, un balón de Gas Licuado de Petroleó (GLP) en Bolivia cuesta en Bs 25, pero en el Perú cuesta Bs 80 y 90 (30 y 35 soles).
Los combustibles se camuflan en bidones. De acuerdo a los testimonios de los balseros algunos efectivos de control facilitan el paso de los combustibles, cobrando entre Bs 10 y Bs 15. “Saben ellos (gendarmes). Aquí el negocio es así, saben y les dicen, reclaman su ‘chichi’ (dinero)”, cuenta uno de los conductores de trasporte pluvial a este medio. El paso de las mercancías tiene el beneplácito de policías peruanos. Hace unos días, el viceministro de Defensa del Consumidor, Jorge Silva, dijo que desde Bolivia se contrabandea incluso carne de burro.

Lado boliviano 
En Desaguadero, lado de Bolivia, la presencia policial es nula. Solo en Guaqui los militares hacen ciertos controles a los minibuses y buses que trasladan las mercaderías del Desaguadero a La Paz. Un vehículo cargado con mercancía ilegal, puede burlar el control si no presenta sospecha. Un puesto de la Aduana Nacional de Bolivia está sobre la carretera está abandonado, sin presencia de funcionarios.