Agosto 13, 2020

Dios, la Biblia y Bolivia

Y las naciones que queden en vuestros alrededores sabrán que yo reedifiqué lo que estaba derribado, y planté lo que estaba desolado (para Su gloria y honra)”.


Miércoles 13 de Noviembre de 2019, 12:00pm




Dramáticos sucesos se están dando en Bolivia, y esto aún no ha terminado. Para entender el porqué de lo que pasa es bueno recordar la historia del país, pero no solo la de los últimos 13 años sino -despojados de todo prejuicio- ir más allá, incluso hasta antes de 1825. Veremos entonces que la injusticia, el egoísmo y la corrupción, nos han llevado a cosechar lo sembrado por gobernantes y gobernados.

En este tiempo de conmoción, cuando tanto se habla de Dios y la Biblia, parafrasearé una porción de ella -que si bien iba dirigida a Israel- se aplica también a Bolivia, porque Dios no quiere que nadie se pierda. Escuchemos al Señor:

“Y santificaré mi grande nombre, profanado entre las naciones, el cual profanasteis vosotros en medio de ellas (idolatría); y sabrán las naciones que yo soy Jehová, cuando sea santificado en vosotros delante de sus ojos (se glorificará). Y yo os tomaré de las naciones, y os recogeré de todas las tierras, y os traeré a vuestro país (millones de bolivianos han migrado al exterior).

Esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas vuestras inmundicias; y de todos vuestros ídolos os limpiaré (descontaminación espiritual). Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne (a quienes reciban a Jesús como Salvador y lo sigan como Señor).

Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra (conciencia recta). Y os guardaré de todas vuestras inmundicias; y llamaré al trigo, y lo multiplicaré, y no os daré hambre (quitará la maldición de la pobreza). Multiplicaré asimismo el fruto de los árboles, y el fruto de los campos, para que nunca más recibáis oprobio de hambre entre las naciones (hará que la producción de alimentos florezca).

Y os acordaréis de vuestros malos caminos, y de vuestras obras que no fueron buenas; y os avergonzaréis de vosotros mismos por vuestras iniquidades y por vuestras abominaciones (nos dará un corazón sensible). No lo hago por vosotros, dice Jehová el Señor, sabedlo bien (sino por su amor y misericordia).

El día que os limpie de todas vuestras iniquidades, haré también que sean habitadas las ciudades, y las ruinas serán reedificadas (cuando estemos listos, vendrá la reconstrucción)

Y las naciones que queden en vuestros alrededores sabrán que yo reedifiqué lo que estaba derribado, y planté lo que estaba desolado (para Su gloria y honra)”.

(*) Pastor y economista

 

Santa Cruz, 13 de noviembre de 2019

 

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