Enero 27, 2020

Greta, un ícono del 2019, de vuelta a Suecia tras 4 meses de viaje

Más allá de premios, edades, viajes en barco y más allá de un nombre, lo que tenemos frente a nosotros es una generación que pide a gritos ser escuchada.


Domingo 5 de Enero de 2020, 8:30pm




05 de enero (Urgente.bo).- Greta Thunberg se ha convertido, en cuestión de año y medio y a sus 16 años, en un icono de la lucha contra el cambio climático, y en una de las personas más influyentes del año 2019.

La activista ha pasado los últimos meses fuera de casa, realizando un tour por Estados Unidos desde finales de agosto —tras cruzar el Atlántico en barco hasta Nueva York— seguido de su viaje a Madrid para acudir a la Cumbre Mundial del Clima COP25. Además, de camino a casa, hizo parada en Italia para seguir de cerca la huelga climática de Turín.

La revista Time la ha nombrado persona del año, y en su portada incluye el lema «El poder de la juventud». No es para menos, la joven ha conseguido un ejército de seguidores y ha sido portavoz de las generaciones más jóvenes que, preocupadas por la amenaza del cambio climático, no tienen voz ni voto en la política de hoy en día.

Sus detractores, por otro lado, le reprochan su corta edad o su falta de acción real. Han llegado a criticar sus actos, cómo viaja, qué hace, qué dice, e incluso la han acusado de ser un títere con un fin poco claro en manos de sus familiares más cercanos. En definitiva, han atacado a su persona porque, sobre todo aquellos que quieren negar el problema, se han visto amenazados por su lucha y por lo que representa.

Todo comenzó a mediados de 2018 cuando, tras haber superado un proceso de depresión a edad temprana, Greta decidió movilizarse y comenzó una huelga escolar por el planeta cada viernes, en solitario, con una pancarta, frente al parlamento sueco en Estocolmo. Un año más tarde, Greta es un fenómeno, una revuelta estudiantil que exige acciones contundentes para luchar contra el cambio climático, y que ha traspasado fronteras.

Creó el movimiento internacional Fridays for Future, con una huelga escolar el pasado 15 de marzo. Los líderes mundiales deberían darse cuenta de que no lucha sola, pues es la voz de una generación que teme por su futuro y pide acciones y responsabilidades a las figuras que están hoy en el poder.

Dado el fenómeno que representa, su activismo creando consciencia sobre el cambio climático en varios países y su clara advertencia a los dirigentes políticos para que pasen a la acción, muchos apuestan que podría recibir el premio Nobel de la Paz en 2020.

Sin embargo, más allá de premios, edades, viajes en barco y más allá de un nombre, lo que tenemos frente a nosotros es una generación que pide a gritos ser escuchada.

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