Octubre 20, 2020

Recalculando historias de migrantes venezolanos


Domingo 27 de Septiembre de 2020, 8:00pm


28 de septiembre (Urgente.bo).- La llegada del Covid-19 a Latinoamérica trajo nuevos retos y complicaciones para cientos de miles de migrantes venezolanos, también para aquellos que para estos momentos ya habían conseguido cierta estabilidad económica y que por tanto tenían metas y objetivos más definidos - en el corto o mediano plazo -, que los recién llegados a los países de tránsito o acogida. 

Pero además de las múltiples trabas legales, estigmas y prejuicios que se han generado en torno la migración venezolana durante los últimos años, esta vez hay una nueva restricción llamada “pandemia”, la cual ha cortado las aspiraciones de poder abrirse paso fuera de Venezuela y en otros casos simplemente ha puesto fin a esos planes. 

Recalcular es replantearse, reinventarse, algo que los migrantes venezolanos han venido haciendo constantemente - cual GPS humano -, en la búsqueda de una mejor vida, pero hasta ahora, pocos lo han conseguido. La pandemia los ha llevado a recalcularse todos los días. Replantearse en sus trabajos y actividades, replantearse emocionalmente y sobrevivir este tiempo en el lugar donde les ha tocado estar.

Talvez menos de 2600 Km separen a Bolivia de Venezuela, o menos de 1600 a Ecuador de Venezuela, pero las distancias no son solo físicas, sino emocionales y parecen mucho más largas cuando la familia está lejos y no sabes cuando los volverás a ver.

Estas son las historias de migración de tres venezolanas que tuvieron que dar un giro a sus planes desde Caracas, Quito y La Paz en medio de esta pandemia.

“Hoy más que nunca, lo que más une a los migrantes venezolanos es el deseo de estar cerca de sus seres queridos”,  Marcelo Pérez del Carpio. Trabajo realizado en el marco del curso Puentes de Comunicación https://puentesdecomunicacion.org/ 

VOLVER A EMPEZAR – Yemayá León (24)  Caracas, Venezuela

Yemayá León (24), delante de la fachada del Teatro Teresa Carreño en Caracas, dos meses antes de su partida a Ecuador. Febrero 2019. 

Una vista del barrio 23 de Enero, cerca del Cuartel de la Montaña, en Caracas, Venezuela.

Yemayá, cerca del Teatro Teresa Carreño en Caracas, dos meses antes de su partida a Ecuador. Al fondo, una de las Torres de Parque Central. Febrero 2019. 

"De por sí la situación en Venezuela es difícil. Con la pandemia todo nos cuesta más, tratando de que esta pandemia no nos lleve a una "epidemia psicológica", por así decirlo. Es difícil que las personas no estén alteradas, preocupadas, tristes o en depresión, con la incertidumbre de qué pasará mañana. A los Venezolanos creo que nos tocó un poco más fuerte en esta pandemia, por la situación en la que ya se encontraba el país". 

"Mi regreso a Caracas, la alegría me duró como 15 días, donde estuve con mi familia, tuve ensayos a nivel laboral. Y luego llegó la pandemia. Desde allí siento que el tiempo estuvo congelado, hasta no hace mucho que es cuando he podido empezar a hacer cosas respecto a mi profesión, compartir de nuevo con mi familia. Se puede hacer poco. Ha sido como reiniciar". 

Una vista del bloque 12, donde vivía Yemayá hasta antes de irse a Ibarra, Ecuador en Abril de 2019. "El contraste más fuerte en Caracas siempre será la economía, por lo rápido que se devalúa el Bolívar. Cuando me fui había escasez de todo, ahora se encuentra lo que quieras, pero a precios en dólares que nos cuesta mucho pagar, por la miseria de sueldos que tenemos. Tengo familiares y personas cercanas que viven preocupadas porque cuando cobran no saben que darle a sus hijos. No alcanza para vivir con lo que se gana acá".

"El tema de los servicios es un poco complicado. Creo que la luz es lo que más está fallando ahora es el agua y la luz. El agua afecta a muchos sectores. Aquí en mi casa llega cada fin de semana. Recolectamos agua para que nos dure toda la semana y esperar el fin de semana para repetir la rutina. La luz tiene días fallando. hay muchos bajones y hemos tenido días donde nos cortan la luz tres y hasta cuatro veces al día"

"Mi plan era Argentina, porque quería sacar la licenciatura en Artes Escénicas, pero a primer instancia se me dio fue Ecuador. Pensé que desde allí se me haría más fácil llegar hasta Bs Aires. Pero lamentablemente no fue así, no fue como lo planeé. La estadía en Ecuador se me hizo compleja para ahorrar, de hecho yo regresé a Venezuela tras pasar un tiempo en Colombia, y nuevamente me fui a Ecuador por los contactos que ya tenía allí"

"A Ecuador yo le agradezco mucho, conocí su cultura. También agradezco a las personas que fueron amables, que me apoyaron, que me brindaron su amistad. Y a los que no, bueno, solo les deseo comprensión para que sean más humanos y resten la xenofobia en el mundo" 

"Yo si me veo fuera de Venezuela nuevamente, pero es porque siempre he tenido una visión muy personal referente a eso. Yo siempre he querido estudiar en otros países, vivir en distintos lugares, estar viajando. Pero por ahora no. Por muy difícil que este la situación acá, yo me quedo aquí en mi país. Por todo lo que pasé como inmigrante prefiero esperar un poco más. Comenzar a estudiar de nuevo y quedarme acá con mi familia y mis amigos, con los pocos que quedan (porque casi todos se han ido), pero por ahora creo que quiero quedarme aquí en mi país"

LA RAZON DE ESTAR AQUÍ – Giemis Guanires (40)  Quito / Porto Viejo – Ecuador

"Venirme de mi país no fue una decisión fácil para mí. Fue una decisión muy difícil. La más difícil que tuve que tomar, porque tenía que alejarme de mis hijos. Sin embargo también pensaba que la situación económica del país no me permitía estar allí, ya que con tres sueldos que tenía igualmente no abarcaba para cubrir los gastos de los niños. Fue una situación muy dolorosa para mí el tener que despedirme en una terminal de mis hijos, y a medida que el bus se alejaba ver a mis hijos mirando el bus donde mamá se iba. Sin embargo pienso que fue una de las decisiones más correctas que he tomado, porque cuando emprendí ese viaje sabía que desde lo lejos los iba a poder ayudar más de lo que ya venía ayudándolos".

"Decidí venir al Ecuador porque acá tenía amigas que me podían recibir y me podían ayudar con el tema de cómo hacer mi trámite y mi papeleo para poder ejercer mi profesión. Dicha profesión no empecé a ejercerla de una vez. me tuve que adaptar al país, a sus costumbres, me tuve que adaptar a muchas situaciones que jamás había vivido. Fue algo muy fuerte para mí. Sin embargo el Ecuador me abrió sus puertas. Al inicio fue difícil, porque cuando decía que era venezolana, la gente me hacía caras, me miraban feo. Sin embargo es una cuestión de adaptación que uno tiene que ir manejando poco a poco".