Agosto 05, 2021

Érase una vez América (I)

El populismo no reconoce color político y su ideología es la del poder absoluto


Miércoles 16 de Junio de 2021, 8:30am






Érase una vez la Jacha – Pachamama, tierra madre de Fernando Diez de Medina, de Gamaliel Churata y de Gabriel García Márquez, un vasto territorio llamado nuevo mundo, pero milenario como el resto del planeta. Su riqueza brota de su tierra y de sus ríos, del corazón de las montañas y el verdor de sus inmensas selvas tropicales, conoce la angustia y la maravilla que nace de las grandes soledades. Esta tierra está habitada por un hombre americano que convive con la naturaleza desde hace miles de años, un hombre que antes de la llegada de los europeos mantenía el equilibrio con todas las fuerzas, un ancestro que no rezaba a sus dioses pidiendo el perdón de los pecados sino para para tener una buena cosecha, agua para beber y fuego para calentarse.

América, morada eterna y desconocida que no renuncia a sus posibilidades en un mundo violento en el que los intereses del hombre han cambiado. Un lúcido Gabriel García Márquez decía que la libertad del dominio español no nos había salvado de la demencia, recordaba al General Antonio López de Santana, tres veces dictador de México que había hecho enterrar con funerales oficiales a la pierna que había perdido en la guerra o al General García Moreno que gobernó Ecuador durante 16 años como monarca absoluto que luego de su muerte fue velado en su uniforme de gala sentado en la silla presidencial.

En poco más de 200 años desde el primer grito libertario en la ciudad de Sucre, América ha sido una vorágine de acontecimientos y sentimientos encontrados como lo fue Europa antes del nacimiento de Cristo cuando se registraron las primeras invasiones violentas y los primeros éxodos masivos. Para ser la Europa de hoy, ese continente se ha destruido y reconstruido con una constancia indiscutible tal como pasa con América desde nuestra primera época republicana, el desarrollo de los países nórdicos también empezó con una historia de sangre y hierro, por eso debemos ser conscientes que América aun es una posibilidad.

Como aquellos dictadores americanos del siglo XIX, el siglo XX estuvo marcado por nuevas formas de locura, en Cuba el dictador Fulgencio Batista fue derrocado por una revolución que proponía ideales de paz y justicia social que se convirtió en otro régimen despótico que ha sobrevivido a sus líderes originales, hasta el día de hoy Cuba busca el camino que la lleve a un futuro acorde a su belleza y su enorme legado cultural y artístico.  

La misma búsqueda se desarrolla a lo largo y ancho del continente en el que nuevas formas de despotismo se visten con ropajes de democracia aparente postergando al pueblo y cuartando su libertad.

El populismo no reconoce color político y su ideología es la del poder absoluto, las armas han sido parcialmente reemplazadas con bonos que brindan una falsa sensación de estabilidad y protección, pero el hombre americano despertará pues no existe régimen o plaga que pueda detenerlo. La utopía de Tomás Moro no es una isla sino un continente que, como dijo Gabriel García Márquez, ante su imposibilidad responde con la vida. La Jacha – Pachamama reconoce el valor de sus hijos por ello no le negará el alimento, muy pronto asistiremos al renacer del hombre americano.

(Continuará)

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