Septiembre 22, 2019

Chávez, el artista que pinta el folclore boliviano

“No tenía vacaciones. Cuando salía del colegio, iba directamente al taller donde podía hacer cosas novedosas, como los títeres”, dijo el artista paceño de 41 años de edad.


Lunes 19 de Agosto de 2019, 10:45am




“La columna vertebral de mi arte es el folclore, quiero subir a un rango esto”, asevera Reynaldo Chávez, el artista pintor del folclore boliviano rodeado de más de 400 cuadros en su galería ubicada en la calle Sagárnaga de la ciudad de La Paz.   

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Reynaldo Chávez, pintor boliviano (Foto Urgentebo)

Contento y celoso es como se encuentra el artista, contento por haber logrado en sus 34 años de trayectoria artística que muchos jóvenes, después de sus exposiciones folclóricas, hayan seguido sus pasos y usado el folclore como bandera de presentación. Y, celoso porque teme que su técnica y sus pinturas sean replicadas. 

“Hemos dado un puntapié para que los jóvenes se reconozcan, (el folclore) es nuestro estandarte, nuestra carta de presentación en el interior y exterior”, dijo.

Chávez desciende de un linaje de artistas populares. Sus tíos abuelos Francisco Maydana y Bonifacio Maydana fueron bordadores; su familia se dedicaba a la artesanía en yeso y fue influenciado por Alejandro Paz Castillo, un gran mascarero. 

El arte desde la infancia 

Se dedicó a la pintura desde que tenía siete años influenciado por su familia que se dedicaba a la artesanía en yeso. Su mamá exponía en la feria de la Alasitas y la Todos Santos, desde ahí nace su interés de mostrar la parte artística folclórica.

“No tenía vacaciones. Cuando salía del colegio, iba directamente al taller donde podía hacer cosas novedosas, como los títeres”, dijo el artista paceño de 41 años de edad.

En 1998, ingresó a la carrera de Artes Plásticas, donde descubrió que hacer arte tenía un compromiso letal con los saberes y conocimientos. Tenía una responsabilidad con sus abuelos y familiares por eso su visión siempre estaba inclinada a la parte folclórica.

Su primera exposición

Cinco años más tarde, inició su travesía como artista con su primera exposición que fue en el Centro Cultural Wayna Tambo de la ciudad de El Alto. Todos sus cuadros hacen énfasis a la parte folclórica, la estética y la iconografía de las máscaras de morenadas, kusillos, diabladas, chinas morenas, entre otros. Son la base de sus trabajos. 

La exposición de sus pinturas le abrió las puertas del éxito a nivel nacional e internacional.  Desde el 2003, con la exposición “Diablarines” en el museo de Arte Contemporáneo no paró de hacer exhibiciones. Sus pinturas se exponen en Miami, México, Argentina, Perú, Japón, Francia, España, Alemania y otros países.

La exposición de Rastros y rostros del Gran Poder es la muestra de las anécdotas y las cosas que observó a lo largo de toda su trayectoria como bailarín desde sus siete años.

 El artista en esta exposición presenta cuadros relacionados al paso por el Gran Poder, por ejemplo, el famoso beso de la Barbarella (Peter Alaiza) el primer travesti. El Águila, un personaje que muchos no saben cómo se llama, pero es portaestandarte de muchas fraternidades. Otro de los cuadros es el nieto del bordador (un auto retrato).

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