Septiembre 19, 2019

"Jesús de Nazaret fue el hombre menos machista de la historia"

La historiadora María Lara reivindica el "feminismo que nace del humanismo cristiano, donde hay que encuadrar la figura de Christine de Pizan" a la que considera "una adelantada a su tiempo".


Domingo 1 de Septiembre de 2019, 4:15pm




Madrid, 01 de septiembre (ABC.es).- Después de escribir "El velo de la promesa", con la que ganó el premio de novela histórica "Ciudad de Valeria" en 2011, y posteriormente "Memorias de Helena", la continuación de esta saga sobre la primera arqueóloga y peregrina a Jerusalén, la emperatriz Flavia Iulia Helena, madre del emperador Constantino, ahora la escritora e historiadora María Lara Martínez (Guadalajara, 1981) rescata del cajón de la historia, en su nueva novela "Sin el estigma de Eva" (Editorial Ciudadela), la figura de esta gran mujer, Christine de Pizan (1364-1430).

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La escritora e historiadora guadalajareña María Lara Martínez (ABC)

Un personaje histórico sobre el que la autora —doctora en Filosofía y licenciada en Historia con varios reconocimientos y literarios— comenzó a indagar durante su estancia de investigación y docencia en la universidad de París, donde consultó incluso los propios manuscritos de esta mujer, considerada la primera escritora profesional, compuestos en el siglo XV y que se encuentran en la Biblioteca Nacional de Francia.

"Este es un personaje clave a reivindicar, aunque lamentablemente la ideología tiende a instrumentalizar a los personajes históricos. Actualmente hay determinados movimientos que quieren apropiarse de la defensa de la mujer, cuando esta proclama surge, en gran medida, con el cristianismo, ya que Jesús de Nazaret fue el hombre menos machista de la historia. De hecho, en gran medida, la crucifixión se la ganó a costa de defender a las mujeres", afirma María Lara.

Por eso, la historiadora reivindica el "feminismo que nace del humanismo cristiano, donde hay que encuadrar la figura de Christine de Pizan" a la que considera "una adelantada a su tiempo". Esta mujer nació en 1364 en Venecia, en un ambiente culto, ya que su padre era el astrólogo Tomasso Pisano, asesor al servicio del rey Carlos V de Francia, donde se mudaron cuando ella tenía seis años.

Educada con todos los honores de una princesa, en un ambiente intelectual y palaciego junto al Louvre, Christine de Pizan se empapa de los libros de los clásicos y de los sabios de la antigüedad que tenía a su disposición viviendo en la Corte de Carlos V. Además, hay mucho peso del legado hebreo, ya que en la novela la protagonista es criada por una familia de judíos, un pueblo que fue expulsado de un lugar a otro durante la Edad Media.

A través de ese diálogo entre religiones y culturas, entre el cristianismo y el judaísmo, Christine de Pizan va creciendo, pero siempre con un nombre en la cabeza, el de Eva —la primera mujer que Dios creó sobre la Tierra—, cada vez que escuchaba un comentario despectivo contra las mujeres por el estigma que ha llevado aparejado a lo largo de la historia. Algo que ella sufrió en primera persona al enviudar, caer en la pobreza y tener que sacar adelante a sus dos hijos sin ayuda de nadie, nada más que viviendo de los textos que escribía.

La luz de la escritura

"Este es como un leit motiv o una preocupación recurrente a lo largo de la novela. La protagonista se hace muchas preguntas que finalmente responde con un sí rotundo para reivindicar la igualdad entre el hombre y la mujer, ya que ese estigma, herida o pecado que se había marcado como un hierro candente sobre las mujeres del pasado es el que Christine de Pizan, a través de sus escritos, intenta convertirlo en un resplandor que arroje luz y que muestre la importante labor del sexo femenino en la historia de la humanidad», señala la autora.

La novela termina en 1430, cuando muere Christine de Pizan en un convento de Poissy, donde vive la última etapa de su vida acompañando a su vida Marie, que se hizo monja dominica. Allí lleva el movimiento feminista y nace una especie de "ejército de Dios en defensa de la igualdad", precisamente en el lugar donde había nacido San Luis, el rey Luis IX de Francia, último monarca europeo que emprendió el camino de las Cruzadas contra los musulmanes, nieto de Alfonso VIII y primo hermano de Fernando III el Santo de Castilla.

En ese contexto, cuenta María Lara, coincidiendo con la Guerra de los Cien Años entre Francia e Inglaterra, Christine de Pizan, preocupada por los problemas políticos y sociales de su época, cree que gran parte de los problemas se deben a ese arrinconamiento que se hace a la mujer. Es entonces cuando escucha hablar de una joven de 17 años que arenga a las tropas francesas, Juana de Arco, que consiguió que la guerra cambiara de signo, algo que cree que es fruto de sus escritos e ideas contenidas en obras tan relevantes como la "Ciudad de las damas" (1405), donde defendía que todas las mujeres del pasado, del presente y del futuro debían refugiarse al lado de los hombres que creyeran verdaderamente en la igualdad para construir una sociedad más justa.

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