Febrero 27, 2020

La democracia y el mensaje del Secretario General de la ONU

“Sin duda son muchos los lugares donde vemos a líderes que cambian constituciones, manipulan las elecciones y toman otras medidas de desesperadas para aferrarse al poder; deben entender que el asumir un cargo es la confianza conferida por el pueblo y no es un bien personal”, aseguró el secretario de la organización mundial (según informó el matutino Página Siete).


Jueves 29 de Septiembre de 2016, 9:00am




El pasado 15 de septiembre se celebró nuevamente el Día internacional de la democracia, y este año dicho acontecimiento adquiere un especial relieve por la trascendencia del mensaje emitido por el Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, quien dijo que el poder de los gobernantes, existe gracias a la confianza del pueblo y no debe ser confundido con una propiedad personal.

Fue así que durante la 71º sesión de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el actual Secretario General del organismo internacional, Ban Ki-moon (quien dejará el cargo este fin de año), pidió a los gobernantes del mundo, no aferrarse al poder mediante la modificación de las Constituciones y de otros mecanismos; y los instó a no eliminar la democracia.

“Sin duda son muchos los lugares donde vemos a líderes que cambian constituciones, manipulan las elecciones y toman otras medidas de desesperadas para aferrarse al poder; deben entender que el asumir un cargo es la confianza conferida por el pueblo y no es un bien personal”, aseguró el secretario de la organización mundial (según informó el matutino Página Siete).

Entonces, como se puede ver, el mensaje en que insistió el representante mundial, fue muy claro: "presten servicio a su pueblo, no eliminen la democracia, no saqueen los recursos de su país, no encarcelen ni torturen a la crítica”. Asimismo, no resulta extraño que dicha autoridad haya calificado de “traidores” a aquellos mandatarios de Estado, que no respetan la decisión de sus pueblos (expresadas en referéndums) y en su lugar asumen otras actitudes contrarias a la voluntad del soberano (pretendiendo imponer su propia voluntad por encima de la decisión colectiva y mayoritaria).

Asimismo, el Secretario General de la ONU recordó que el poder de la gente es el más influyente de este tiempo y que también se manifiesta a través de las nuevas tecnologías y de los medios de comunicación (orales, escritos y redes sociales). “El poder del pueblo es lo que he visto en todos los confines del mundo en estos años”, afirmó contundentemente.

Este mensaje y su reflexión, resultan por demás adecuados y pertinentes en el caso de Bolivia, en donde se pretende desconocer la voluntad del soberano, expresada mediante el referéndum constitucional del pasado 21 de febrero, en donde el 51% del pueblo boliviano se manifestó en sentido negativo a cualquier posibilidad de reformar/modificar la Constitución para prolongar el período de mandato señalado para el actual presidente Morales.

Cabe recordar que el actual presidente Morales, inició su gobierno el 22 de enero de 2006 y fue reelegido en 2009 para el periodo 2010-2015 pese a que la Constitución establece una sola reelección continua. Posteriormente, el año 2014 se postuló a un tercer mandato, mediante una “Ley interpretativa” de la Constitución, validada por el Tribunal Constitucional Plurinacional, siendo reelegido para el periodo 2015-2020.

En este marco, se debe considerar que la celebración de elecciones periódicas, libres y justas, basadas en el sufragio universal y secreto como expresión de la soberanía del pueblo, y que solo puede ejercerse mediante el voto igual, universal, directo, individual, secreto, libre y obligatorio, escrutado públicamente (a partir de los dieciocho años cumplidos), de acuerdo a lo previsto por el artículo 26 parágrafo II de la CPE; constituyen los elementos indispensables de un Estado Democrático, que requiere además, la existencia de un régimen plural de partidos y organizaciones políticas, así como la separación e independencia de los órganos del poder público y, sobre todo, la obligada alternancia en la Presidencia del Estado.

Estos elementos característicos e indispensables de todo Estado Democrático, en cualquier parte del mundo, son precisamente los que se ven seriamente perjudicados cuando desde el centro del poder polìtico, se promueve la consolidación de un solo proyecto hegemónico de poder para todo el país, lo que supone restringir la posibilidad de poder ejercer libremente el derecho a ser elegido, que como derecho político reconocido por la Constitución, es inherente a la dignidad de todas las personas estantes y habitantes del país, sean de la ideología política que sean.

Asimismo, implicaría anular el régimen plural de partidos y organizaciones políticas, que en todo caso, y para la etapa electoral, deberían situarse en un plano de igualdad frente al partido de gobierno, lo que obviamente no ocurre, porque además, el partido de gobierno tiene como ventaja adicional, la libre disponibilidad de los recursos públicos, de los medios de comunicación estatales y otros que ha logrado manipular, para destinarlos a difundir su propia campaña política.

En consecuencia, es necesario insistir una vez más en que la alternancia en el ejercicio del poder político, también es flagrantemente desconocida y relegada a segundo plano, cuando no se quiere renunciar a esa posición privilegiada de gobernar y dirigir los destinos de un país, de manera sucesiva, continuada, e indefinida.

Esto quiere decir, que cualquier intento de reforma parcial de la Constitución para constitucionalizar el “prorroguismo” en lugar de la “alternancia”, desconociendo así la existencia de un resultado negativo expresado en un referéndum, sólo con el propósito de lograr la perpetuación del actual régimen de gobierno, constituiría una tendenciosa manipulación de las disposiciones constitucionales, para concentrar el poder en favor de intereses personales de un caudillo y su cúpula de poder político, lo cual es absolutamente incompatible con el Estado Democrático de Derecho, que es una de las bases del actual Estado Plurinacional.

Es saludable festejar un día de la democracia en todos los países del mundo; sin embargo, el reto de nuestras sociedades, es luchar ahora por que la democracia se mantenga vigente en los hechos, para hacer realidad los ideales expresados en los discursos de los líderes mundiales.