Enero 20, 2022

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Las cholitas son la fantasía sexual de muchos en El Alto

En las calles 8 y 9 de la zona 12 de Octubre se aglomeran al menos 800  trabajadoras sexuales. La mayoría de ellas son mujeres que visten polleras, quienes lucen sus mejores atuendos. Algunas inician su trabajo a las 10.00 y ofrecen sus servicios hasta las 21.00 y 22.00. Conoce sus historias.


Lunes 29 de Noviembre de 2021, 10:45am






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El Alto, 29 de noviembre (EL COMPADRE).- Ella luce una pollera color roja que combina con una blusa blanca adornada con perlas. Una de sus manos está apoyada en la cintura y camina hasta la acera de una esquina en la avenida Jorge Carrasco donde se queda y mueve suavemente la cintura de derecha a izquierda. Allí, en pocos segundos, al menos unos siete hombres, entre jóvenes y adultos, se acercan a ella y le hablan al oído. Esa escena es similar en la calle 8 y 9 de la zona 12 de Octubre de El Alto donde la chola trabajadora sexual es la fantasía de cada vez más varones.

Juana (nombre ficticio), tiene 25 años, es madre de dos hijos por quienes lucha cada día desde el trabajo sexual. Ella luce una pollera azul con adornos, una blusa de color perla y un sombrero beige. La vestimenta, explicó, es un factor llamativo para los varones, ya que las cholas no descubren mucha piel a diferencia de las “señoritas” y ellos “fantasean con nosotras”.

 “Aquí trabajamos más cholitas y tenemos nuestros clientes, porque los clientes dicen que tienen más fantasías con las cholitas por las polleras, las enaguas, por lo que andamos más tapadas que las señoritas de vestido”, relató a El Compadre.

Aylin Aparicio, dirigentede la Organización de Trabajadoras Nocturnas de Bolivia (OTNB), explica que en ese sector de El Alto entre el 50 y 60% de las trabajadoras sexuales visten pollera.

“Lastimosamente el hambre no discrimina (…) la necesidad de llevar el pan a nuestras casas ha hecho que las compañeras de pollera también ingresen al trabajo. Ellas se han hecho más visible porque se han tenido que tomar las calles de El Alto porque las autoridades nos han cerrado las fuentes de trabajo, ahí ha sido más visible que las compañeras de trabajo también ofrezcan el trabajo sexual”, sostuvo.

Además explicó que por la pandemia, el trabajo sexual aumentó en un 70% precisamente pues no hay empleo. De aquel porcentaje algunas son “originales” y otras son “transformer”, en este último estilo, las mujeres no son reconocidas por sus familiares o cercanos.

Desde la avenida Carrasco, Juanca cuenta que a los hombres, “la curiosidad los mata. Hay cosas así que nos dicen los clientes, que les gustan las cholitas, que buscan las fantasías, que quieren experiencias nuevas, ya que a una cholita se la ve bien diferente”, añadió.

María Luisa Choquehuanca, una representante de las trabajadoras sexuales, indicó que solamente en la 12 de Octubre hay más de 800 trabajadoras sexuales. Juana expuso que la mayoría de las que están ahí son cholas, muchas de ellas están fuera, en las calles 7, 8 y 9, pero en los clubes privados también hay trabajadoras que visten pollera.

Un rasgo resaltante de Juana es su alegría y picardía. Y ella destaca que los hombres buscan a la chola por esas virtudes. “La mujer de pollera generalmente muestra un carácter más sociable, divertido y carismático”. Ella afirma que es importante mostrarse así para que que el cliente se anime.  A otros, dijo, les gusta el olor de la ropa, los colores y las enaguas. Recuerda que entre sus clientes hay casos de hombres que jamás estuvieron con una chola y desean experimentar algo nuevo. Luego, terminan por gustarles las mujeres de pollera, explicó.

“Ha habido clientes que nunca han estado con una cholita, pero han tenido la curiosidad y vienen y dicen ‘nunca he entrado con una cholita’ y después le empiezan a gustar las cholitas, han entrado una primera vez y después (buscaron) solamente cholitas”.

Las edades de las cholas que trabajan en el sector son variadas. Según Juana, hay mujeres desde los 25 hasta los 50 aproximadamente. Lo mismo ocurre con los clientes. En un paso por esas calles, se divisa hombres que tiene 18 o ya adultos mayores, de unos 70 años.

“La pollera no es mala”, sentenció Juana. Por el contrario, es un atuendo que cautiva. Contó que muchas “señoritas” empezaron a usarla de manera seguida hasta que se quedaron con el estilo.

“Hay muchas que se han cambiado de esa manera y así se han quedado con la ropa, así caminan en la casa, en la calle, porque es algo que te tiene que gustar, porque la pollera no es malo. La mujer de pollera es un amor, a mí me encanta vestir de pollera”, expresó.

Aparicio lamentó que hay una doble moral en la sociedad, muchas de sus compañeras tuvieron que vestir de pollera y otras de “señoritas”. Los clientes son variados, mencionó. Hay quienes buscan cholitas y otros, cochalas. “hay de todo”.

“Hay que ofrecerse al cliente, hay que convencerle, a veces si está triste, le tienes que sacar una sonrisa para que se anime y quiera entrar”, recomienda Juana.

¿Por qué la mujer de pollera?

La sexóloga Marinéz Salazar explicó que el erotismo es la búsqueda consciente del placer que se manifiesta en diferentes conductas y acciones, y destaca que al buscar el placer en una relación coital se generan una serie de fantasías.

“El hecho de desear tener relaciones con una mujer de pollera se trata de la fantasía de que se traten de mujeres más bien tímidas, más recatadas, esa puede ser una de las posibilidades porque se busque una relación coital con mujeres de pollera”, explicó.

Indicó que es probable que los hombres adultos sean quienes más busquen a mujeres de pollera porque se genera una reminiscencia de la cultura de la que se proviene.

Además, mencionó que las fantasías eróticas también responden a procesos culturales y el hecho de que en El Alto se conviva con mujeres de pollera puede llegar a provocar la búsqueda de relaciones  sexuales con ellas, a diferencia de la ciudad de La Paz donde se convive más con mujeres que visten de pantalón o visten con ropa más del estereotipo foráneo.

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