Agosto 10, 2020

Las pititas y la miseria de la diplomacia boliviana

Bajo la “ideología de la pitita” tenemos los excesos que ya quisieran tener esos gobiernos, que aunque neoconservadores de derecha, llegaron al gobierno mediante el voto.


Jueves 2 de Enero de 2020, 10:45am




La prepotencia y el abuso son señales de un complejo de inferioridad que poseen personas y clases sociales  frente a los que asumen como inferiores mientras se comportan como sumisos ante quienes asumen como sus modelos  a seguir.

En este contexto el estilo pititas que eligió la clase media boliviana representa precisamente las barreras que ellos pretenden tener para diferenciar a los “de la gente bien” de los indígenas originarios y campesinos a los que despectivamente llaman “masistas” en su ignorancia sobre la realidad política del país.

Sus pititas evidentemente representan barreras de clase basadas en el racismo ancestral, representan una memoria sin historia, que busca referentes de identidad en la marca de mercado tal como si se tratara de un cosmético o una hamburguesa, el ejemplo más patético es el de la tv estatal que ahora tiene un logo con pititas, pobre expresión de clase de la comunicación. Aún más el modelo pititas se convirtió en la expresión para-policial del gobierno de facto que apela a vecinos del sur y a jóvenes deseosos de acción y escenario para patear a los siempre sospechosos indígenas originarios campesinos, bajo el pretexto de la democracia, que es, en realidad, la defensa de sus propios intereses,  ante la mirada distante y cómplice de la policía que avala sus atropellos.

Así cada cierto tiempo el ministro de Gobierno convoca a las pititas para sostener su aparente apoyo “ciudadano”, ya sea en el apronte para detener la aprobación de la ley de garantías o bien para “detener la fuga” de los peligrosos refugiados en la residencia mexicana, donde se encuentran más de 30 policías, en techos, casas aledañas, en los cerros, en las cercanías, menos en la puerta de la residencia donde han dejado apostarse a las pititas, dejando desguarnecida la casa donde se encuentran los refugiados a merced del capricho o estado de ebriedad de cualquiera de las pititas.

Peor aún la ignorancia “pititaria” no sólo se tomó la atribución de agredir a coches diplomáticos y a personal de la embajada mexicana, sino que inventó la osada teoría de la fuga de los refugiados, claro, con 30 policías por turno con armas de precisión. No contentos con eso, armaron la tramoya, de que la embajada española en visita protocolar estaba haciendo fugar a refugiados!

Claro una embajadora de España, se juega el prestigio de su país en una acción comando sin sentido, por favor hasta para inventar historias se debe tener más creatividad!. Pero no acaba allí, pues la expulsión diplomática de personeros mexicanos y españoles por parte del gobierno de facto acomplejado, expresa no sólo su desesperación ante la falta de legitimidad local e internacional, sino también por dejar el precedente de que el autoritarismo es la propuesta de estado de ellos para los bolivianos, y encima con la pretensión de ser ejemplo para los otros gobiernos neofascistas del continente como Brasil, Colombia y el mismo Chile. Sin embargo, este gobierno de facto ha logrado mayores records que los vecinos tienen más asesinados por la represión que ellos, más heridos y más detenidos, encima en un mes ya están privatizando la economía, pisando los derechos fundamentales de la mayoría, han expulsado a las legaciones de Cuba y Venezuela, y la han abierto a Estados Unidos e Israel en abierta subasta de nuestra soberanía.

Bajo la “ideología de la pitita” tenemos los excesos que ya quisieran tener esos gobiernos, que aunque neoconservadores de derecha, llegaron al gobierno mediante el voto y no a través del golpe de estado.

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