Septiembre 19, 2019

Oberyn, el confidente de Remedios Loza

En San Roque, historia de un ángel con cola que llegó a ser miembro de la familia de la primera mujer de pollera que llegó al parlamento.


Viernes 16 de Agosto de 2019, 9:45am




16 de agosto (Urgentebo- Revista Oxígeno).-  Oberyn Naymeros Martel Pérez Loza Palenque, como le llama su dueña, es un perro de raza mestiza que nació el 26 de julio de 2015 y en edad perruna es un adulto de 24 años. Llegó a la familia de Remedios Loza cuando apenas tenía seis meses, como regalo de Álvaro, esposo de su única hija, Sayuri.

Al principio no fue fácil para la familia de Loza porque nunca antes habían tenido una mascota en casa. Además, Oberyn tenía una herida en el párpado derecho que casi le cuesta la vida por lo que tuvo que someterse a una cirugía.

Se enfermó de pulmonía, neumonía, moquillo y otras enfermedades producto de sus bajas defensas por la anestesia que recibió en la operación cuando era cachorro.

“Siempre pienso que con todo lo que he gastado en veterinarios en él, ahorita tendría que tener un perro de raza; pero no lo cambiaría por nada, él es el mejor y me ha enseñado a apreciar a los animales, en especial a los perros”, dice Sayuri Loza al referirse al que considera más que una mascota, parte de su familia.

Quién pensaría que la llegada del animal de ojos cafés y pelo brilloso, cambiaría la  vida de la valiente mujer, fue la primera diputada de pollera y candidata a la Presidencia de la República.

“Ella nunca volvió a ser la misma porque tuvimos muertes muy fuertes, y después de la muerte de mi papá murió mi tía Cristina que era su hermana más cercana… cuando llegó el Oberyn ella empezó a sonreír de nuevo, empezó a jugar, a tener el humor que siempre tenía, era como si hubiera recuperado la vida”. Mientras habla, Sayuri acaricia a la mascota.

Pero Oberyn no solo le devolvió la alegría a Remedios, sino también le ayudó cuando fue víctima de una enfermedad que la afectó bastante.

“Mi mamá tenía problemas de Alzheimer, ya no reconocía personas, se olvidaba de muchas cosas pero gracias a la llegada del Oberyn ha cambiado su humor, ha empezado  a hacer un poco de deporte, yo creo que es lo que le ha dado los años de vida… le ha dado alegría… estaban siempre juntos, eran muy unidos”.

Además era el fiel guardián de Remedios, cuando acudía a las sesiones de radioterapia en su lucha contra el cáncer.

Sayuri detalla que su madre era una persona reservada, a quien no le gustaba que la molestaran cuando hacía sus cosas, pero con Oberyn, se encerraba por horas en su cuarto, era su confidente. “¿Qué le contaría que a mí ni a ninguno de nosotros se atrevía a contarnos?”, se pregunta Sayuri pensando en los secretos que su madre se llevó a la tumba.

Cuando Remedios falleció se desató una etapa dura para Sayuri, su familia y también para Oberyn, “Él estaba muy mal y yo creo que si él no se hubiese puesto mal, yo me hubiera quebrado. Yo antes ya había leído en internet cómo despedir a las personas moribundas y decía si uno se desespera y llora, el animal también lo hace y se pone mal; yo trataba de recuperarlo, hay algunas veces que se pone triste pero ahora está vivaracho porque he tratado de hacerle la cosa fácil”. Oberyn es un animal muy cariñoso y humanizado ya que duerme y come junto a Sayuri y su esposo Álvaro.

Su mejor pasatiempo es corretear palomas cuando sale de paseo y cuenta con una variedad de vestuarios, desde un árabe, grinch,  traje de pepino, hasta un traje elegante que lo lució en el último cumpleaños de Remedios para alegrarle la celebración.

(La nota fue publicada en la edición de febrero 2019, en la revista Oxígeno)