Febrero 20, 2020

Verdecita Esperanza

Así, el colegiado Nicolas Gallo, que ingresa en la historia infame de los árbitros que perjudicaron a Bolivia junto a Bricio Carter y Ortubé. Nicolás Gallo había arbitrado el primer cotejo frente a Paraguay con un desempeño dudoso, como ya lo había advertido César Farías.


Domingo 2 de Febrero de 2020, 7:30pm




La Paz, 02 de febrerop (De Mané Montalvo para Urgente.bo).- La Verde tiene una triste historia con gol diferencia, goles de último segundo, malos arbitrajes (o todos los anteriores) en momentos claves de su historia. Fue un gol de diferencia que dejó a Bolivia del Mundial Italia 90, clasificando Uruguay. En el Mundial USA 1994, el mexicano Arturo Bricio expulsó a Etcheverry, la estrella de la Verde luego de estar dos minutos en cancha frente a Alemania y en el partido frente a España, le regalan un oportuno penal en el minuto 19 a los ibéricos, el que concreta Pep Guardiola. Fue un inexplicable arbitraje del boliviano Ortubé que permitió un gol de Costa Rica frente a Chile en el minuto 97, dejando a Bolivia fuera de octavos en la Copa América Perú 2004.

El viernes 31 de enero, una sorprendente Selección boliviana al mando de César Farías estaba clasificada al cuadrangular del Torneo Pre-Olímpico para Tokio 2020 hasta el minuto 90, ganando 2-0 al Perú y jugando sin su estrella Henry Vaca (expulsado infantilmente en el partido frente a Brasil). En ese momento, el árbitro adiciona inexplicablemente cinco minutos. Llega un último córner para Perú en el minuto 95, la defensa boliviana pierde las marcas y el arquero Cordano no sale a achicar. 2-1, como ha acontecido en muchas ocasiones, la “Verdecita” se queda “sin el centavo para completar el Peso”, y de esa manera el colegiado Nicolas Gallo, que ingresa en la historia infame de los árbitros que perjudicaron a Bolivia junto a Bricio Carter y Ortubé. Nicolás Gallo había arbitrado el primer cotejo frente a Paraguay con un desempeño dudoso, como ya lo había advertido César Farías.

Pero más allá de la frustración, Bolivia volvió a jugar como las selecciones de los 80, 90 y principio de la década del 2000. Fue un cuadro ordenado, de salida veloz y con calidad técnica en los toques y en la definición. La Verde marcó ocho goles, algo inédito en este tipo de torneos continentales, destacando los tres que le hizo a Brasil, el equipo más fuerte de esta competición, estando a punto de lograr una remontada histórica. Frente a Uruguay llevó el partido hasta el 2-0, se hizo remontar 2-2, pero logró vencer sobre el final al equipo “charrúa”.

Fuera de Henry Vaca (Universitario de Lima), Jairo Quintero (Valencia-B de España) y Antonio Bustamente (DC United de la MLS), los jugadores de la Verde Sub-23 provienen del fútbol local. Destacaron Víctor Abrego de Destroyers, un verdadero delantero de área como no se tenía desde Botero, Ramallo o Tucho Antelo y el volante Moisés Villarroel de Wilstermann, presente tanto en creación como en definición. Como conjunto, la “Verdecita” estuvo bien parada, ordenada y recuperando balones en medio campo e incluso en la salida de los rivales.

Queda como principales puntos a corregir el que Cordano no sabe salir en córners o balones parados. En cada uno de los cuatro partidos, al menos uno de los goles marcados en contra de Bolivia fueron malas salidas del portero de Blooming. Adicionalmente la habitual desconcentración final de Bolivia (ligada en gran parte a la habitual falta de buen estado físico de nuestros jugadores) debe mejorarse.

En lo global el DT César Farías ha hecho un trabajo sobresaliente con este grupo de jóvenes, que en el corto plazo debe ser la base de la Selección Boliviana (reforzando la portería y defensa) tanto para las Eliminatorias como para la Copa América. Y desearlos a estos valientes muchachos mayores triunfos deportivos en el futuro, porque talento tienen y mucho.

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