Noviembre 26, 2020

“Te saca una lágrima pero tienes que disimular”, dicen músicos que tocan para despedir a las almas

Gabriel vive en La Paz, tiene 30 años, empezó a tocar en un grupo de zampoñada desde los 12 años, en ese entonces, se animó a tocar música con compañeros que se encontraban en la promoción, a quienes conoció porque su mamá tenía un puesto de venta en el colegio.


Jueves 29 de Octubre de 2020, 11:30pm






29 de octubre (Urgente.bo).- Faltan pocos días para la tradicional fiesta de Todos Santos, una fecha para recordar y recibir a las almas de los seres queridos. Según la tradición, se preparan mesas con dulces, comida, fruta y demás, y se acompaña con kantus. Músico cuenta que el tocar ritmos nostálgicos para despedir al ser querido de una persona, ocasiona lágrimas que deben ser disimuladas.

Juan Gabriel Churata vive en La Paz, tiene 30 años, empezó a tocar en un grupo de zampoñada desde los 12 años, en ese entonces, se animó a tocar música con compañeros que se encontraban en la promoción, a quienes conoció porque su mamá tenía un puesto de venta en el colegio.

Su grupo fue fundado el 2006 con el nombre de Machac Wara que en castellano quiere decir Nuevas Estrellas. El dinero que ganaban en ese entonces les servía como sustento para la universidad. Algunos miembros que aún estaban en el colegio, usaban sus ganancias en el recreo, a inicios de la creación de su grupo, los miembros llegaron a ser aproximadamente 30, cifra que bajó con el pasar del tiempo a solo ocho.

Cuando su grupo musical se encontraba en su auge, él cuenta que no solamente se reunían para tocar en cementerios y en Todos Santos sino que tenían contratos para amenizar matrimonios, bautizos, “irpakas”, prestes y cumpleaños. “Hay gente que despide a sus muertos con mucha bebida, bailando, muy alegre, hay quienes no beben y más que todo es la comida, hay anécdotas muy lindas”, dice Gabriel.

Tocar para una familia que despide a un ser querido y llora desesperadamente

“Hay que saber ponerse en el lugar, no es lo mismo ir a tocar a un matrimonio que al cementerio, pero el sentimiento sabemos y lo vivimos, hay veces en que te saca una lágrima, pero a veces lo tienes que disimular. Hay temas huaycheños que te llegan al corazón, eso es lo que sorprende de nuestra música, está basada en los hechos de la vida real”, aseveró Gabriel.

Relata que al tocar algunos temas, nace en él los recuerdos de algunos familiares, dijo que en esos momentos se siente la necesidad de dejar el instrumento por la emoción y el sentimiento. El tema que generalmente tocan en los cementerios y que despierta el llanto de la gente que despide a sus seres queridos es Saririway, que dice: “El que se va, se va no más y el que se queda llorará”.

Se llevaron una Tantawawa de dos metros como paga de sus servicios

Era el tercer año, y debían asistir a una “despedida”, que según la tradición, se caracteriza porque los familiares dejan de usar los atuendos de negro. Gabriel cuenta que fue una de las anécdotas más graciosa que pasó.

“Nos llevaron hasta su casa, tocamos y nos quedamos ahí, estábamos hasta más tarde, era una familia muy humilde, pero a la vez muy cariñosa, ya no tenían para pagarnos más las horas y habían realizado una Tantawawa de dos metros, nos dijeron tóqueme una tandita por la Tantawawa y aceptamos y nos venimos cargando, nos hemos venido a pie cargando la Tantawawa, toda la gente nos miraba”, relató Gabriel.

Poca demanda

Así como llegaron a ser 30 músicos por la gran demanda que había en ese entonces, de la misma manera, hoy la cifra se redujo drásticamente y según Gabriel, la gente prefiere algo diferente. Recordó que hace cinco años atrás tenían contratos todos los fines de semana.

“Teniamos matrimonios, luego irpaka, después recojo de padrino, nuestro tiempo era muy copado, pero con el pasar de los tiempos vamos perdiendo nuestra identidad, a la gente más le gusta contratar grupos peruanos, tienen dinero y contratan orquestas, en cuanto a las irpajas, creo que a las señoritas ya no les gusta o quizá cuesta mucho”

Gabriel pidió no olvidar la cultura y las raíces bolivianas en el área de la música, “No sabemos valorar nuestra cultura, nuestras raíces, tenemos grupos nacionales muy buenos y lindos temas que componen, el boliviano crea una música, los peruanos nos plagian, lo interpretan en otro ritmo, y el boliviano lo idolatra”, sostuvo.