Noviembre 11, 2019

Bolivia: Dos libros imperdibles


Lunes 15 de Abril de 2019, 11:30am




Prontuario (casos de la crónica roja que conmocionaron a Bolivia) y Semejanzas (esbozos biográficos de gente poco común) son dos libros que no tienen ni un año de haber salido a la luz pública y, al leerlos, tuve la sensación de haber visto dos buenas películas que deberían finalizar con la palabra: “Continuará”.

Juan Carlos Salazar, el “Gato” para sus amigos, se luce con Semejanzas, portarretratos de 40 personalidades, personajes con las que trató, conoció, fueron sus amigos, entrevistó, los vio actuar a lo largo de su extensa carrera periodística.

Como él, al menos a 20 de esas personas yo las traté de cerca y puedo asegurar, sin que me quede nada por dentro, que el Gato hace una primorosa pintura de todos ellos. Así eran, eso es lo que hicieron, pensaban y dijeron, oralmente o por escrito.

El Gato no escribió biografías, simplemente en su libro esboza a personas de carne y hueso con la maestría de un periodista curtido en mil batallas. No disimula su implícita admiración por algunos de los personajes que retrata, como Liber Forti, o su adhesión sin retaceos al líder socialista Marcelo Quiroga Santa Cruz (Me pregunto si ¿alguien lo conoció mejor que él?).

Prontuario es el otro libro, pero no de la autoría exclusiva del Gato, sino de un equipo mayoritariamente compuesto por periodistas de Página Siete, del que Salazar fue su director. (Quizás escriba otro libro sobre sus experiencias en esa tribuna acosada ferozmente por el régimen de Evo Morales).

En buena parte de sus 224 hojas, el libro es una denuncia del lerdo, negligente, incapaz, ineficiente y corrupto Poder Judicial. “El Fin de la fiesta”, de la pluma de Isabel Mercado Heredia, muestra cómo el dinero sirve para dejar impune a un criminal, amparado en chicanerías de abogados inescrupulosos y de un juez venal que tras largos años no fue capaz ni siquiera de iniciar un juicio. Si ello hubiera ocurrido el acusado podría haber sido extraditado desde el país en el que se fugó, pero…

Leny Chuquimia Choque escribe sobre el caso del bebé Alexander dejando entrever de que el poder político se sirvió de jueces y fiscales inescrupulosos para inculpar a un joven galeno de un crimen que no cometió (como se probó después de que salió el libro) para denostar al gremio médico que en esos meses estaba en ardua lucha contra el régimen gobernante.

El Gato nos regala con la sabrosa crónica de los Tres “crímenes perfectos” para retrotraernos al misterio que rodea hasta hoy los asesinatos del periodista Alfredo Alexander y su esposa Martha, del dirigente campesino y ex ministro Jorge Soliz Román y del periodista Jaime Otero Calderon. ¿Cuánto tuvo que ver en los tres el futuro “ministro de la cocaína”, Luis Arce Gómez?

¡Ah!, claro, está la nota de Cecilia Lanza Lobo justamente refiriéndose al militar hoy preso en Chonchocoro. Hace años, cuando estuvo encarcelado en Estados Unidos, traté de entrevistarlo sobre las acusaciones que se le hacían. Me respondió que estaba muy enfermo “casi ciego” y que solo hablaría cuando estuviera en Bolivia.

Eran mentiras. Aparte de ser cruel, indolente, era y es un mentiroso. En  la página 39 refiere a Lanza Lobo que no trabajó como fotógrafo de Presencia y que lo único que hacía era llevar las fotos que tomaba su primo Freddy Alborta para el diario.

Expulsado del Colegio Militar, se dedicó a la fotografía. Alborta (el de las históricas fotos del Che Guevara muerto en La Higuera) todavía no trabajaba en Presencia y el fotógrafo titular era Nils Valle.

En 1958 hubo un encuentro de fútbol en el estadio entre miembros casados y solteros del Círculo de Periodistas Deportivos de Bolivia y allí figura el futuro coronel haciendo de arquero.

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Luis Arce Gómez, entre un equipo de periodistas. En la foto es el arquero

En la foto de izquierda a derecha, están el fotógrafo Lavayen, Mario Maldonado, Luis Arce Gómez, “Negro” Flores, Hernán Maldonado y Nils Valle. Agachados: Adolfo Ugarte, Tito de la Viña, Horacio Corro y Renato Ordoñez del Villar.

Como dije al principio, el libro merece una “continuación” o al menos una nueva edición aumentada y corregida porque algunos casos faltan por escribirse, como el de la Masacre en el Hotel Las Américas: para saber en qué quedan los jueces y fiscales corruptos que encarcelaron al médico Jhiery Fernández, si finalmente será encarcelado el prófugo Alejandro Zapata. Falta saber si habrá poder alguno que le haga devolver algo de los millones a Gabriela Zapata, los entretelones que llevaron a la muerte a la periodista Hanaly Huaycho Hannover, la esposa del policía que sabía mucho sobre lo ocurrido en el Hotel Las Américas, en fin, un libro que no tiene el clásico FIN de las películas. Amanecerá y veremos.

(*) Hernán Maldonado es periodista. Ex UPI, EFE, dpa, CNN, El Nuevo Herald. Por 43 años fue corresponsal de ANF de Bolivia.  

 

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