Septiembre 17, 2019

Bolivia, potencia cultural

Estas energías que nacen desde lo más profundo, que se traducen en inversión de tiempo y esfuerzo por parte de ciudadanos amantes del folklore boliviano


Miércoles 6 de Marzo de 2019, 9:30am




Me preguntaba si el 2025 podríamos llegar a ser una potencia económica o tecnológica,  y ciertamente existen razones estructurales que limitan esa aspiración en un corto o mediano plazo, es muy loable pensar en la misma, pero no tiene nada de realismo. Sin embargo es mucho más realista pensar a Bolivia como potencia cultural en un corto plazo y mucho más cuando nuestras expresiones culturales están a flor de piel.

Los días y noches de prácticas llegaron a una de las cúspides, el esfuerzo después del trabajo, los ensayos llegaron a su fin, los trajes de caporal, morenos, tobas y todos se lucieron en la majestuosa entrada del Carnaval de Oruro, declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad el 2001. Los bolivianos volcamos nuestras miradas a Oruro, unos visitando y otros a través de la televisión, llegó la fiesta de las fiestas, para mostrarle al mundo, nuestras danzas típicas con trajes multicolor con música incluido.

Pasó la entrada de Carnaval de Oruro, viene el Corso de Corsos en Cochabamba, luego vendrá la entrada de Gran Poder en La Paz, después las entradas universitarias de la UMSA y la UMSS, a fines de julio el Ichapekene Piesta de San Ignacio de Moxos y muchas entradas en diferentes ciudades. Lo sorprendente es que, salvo el apoyo organizativo y logístico de las alcaldías y el patrocinio de algunas empresas,  estas manifestaciones culturales continúan y se arraigan aún más en nuestra sociedad, sin una acción estratégica del Estado Boliviano. No creo que exista otro país que tenga una representación tan ampliada y que además muestre activamente su cultura en las calles  y escenarios de Washington, Nueva York, Virginia, Paris, Zurich, Tokio o en Estocolmo entre otras, como lo hacen nuestros connacionales con la danza del caporal, tinku y otros, solo basta observar el vasto material que se comparte en las redes sociales.

Estas energías que nacen desde lo más profundo, que se traducen en inversión de tiempo y esfuerzo por parte de ciudadanos amantes del folklore boliviano, se mantienen por la acción de ciudadanos dentro y fuera del país, y se transmiten en las escuelas y universidades, son las que pueden permitirnos ser potencia mundial en el ámbito cultural; para ello se necesita una acción gubernamental mucho más estratégica, que movilice recursos y se ponga metas concretas y que no solo beneficie a las empresas que producen bebidas alcohólicas sino también a otros sectores.

Para el logro de este objetivo se plantean algunas acciones: primero, la meta sería posicionar a Bolivia en el contexto internacional desde las manifestaciones culturales; segundo, se debería realizar concursos clasificatorios nacionales e internacionales por danza, y hacer extensiva esta actividad a los bolivianos en el exterior, donde se clasificaría a los mejores grupos; tercero, se organizaría un evento internacional con los más altos estándares para mostrar por ejemplo a la mejor agrupación de caporales del país, y luego la de tinkus, cueca, etc; cuarto, efecto de la actividad aumentaría el turismo internacional y flujo de recursos producto del incremento del turismo, de hecho que tiene que haber participación privada para el financiamiento; y quinto, finalmente se posicionaría en el contexto internacional a las danzas de Bolivia y en 5 años Bolivia sería una potencia cultural con actividades organizadas en cada país donde residan bolivianos. ¿Que tal si el Ministerio de Ministerio de Culturas y Turismo se propone este desafío para el 2025?.

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