Octubre 19, 2021

Bolivia y los mitos del desarrollo (I)

¿Qué hicieron mal? ¿Cuál fue el fracaso de la revolución nacional, que hoy se refleja en la mayor instrumentalización del indígena jamás vista?


Miércoles 13 de Octubre de 2021, 10:45am






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¿Qué es lo que hace que un país sea viable? ¿Cuáles son las claves del desarrollo? ¿Cuáles son los obstáculos infranqueables que hacen inviable a nuestro país? Son tres preguntas fundamentales que trataremos de responder en una pequeña serie de entregas.

Navegando por la extensa biblioteca de Scrib¸ me topé con un libro muy interesante: El mito del desarrollo, Los países inviables en el siglo XXI. De entrada, el título llamó poderosamente mi atención, procedí a la descarga y comencé a leer. A medida que iba avanzando por sus páginas, me di cuenta de que este libro, cuya primera edición es de 1998, retrata con una fidelidad alarmante a nuestro país.

La problemática no es nueva, ha sido objeto de estudios por parte de organismos internacionales y académicos de gran trayectoria; el autor, un ex diplomático peruano llamado Oswaldo de Rivero, fue embajador del Perú ante la Organización Mundial del Comercio.

Probablemente, el lector critique que, una serie de notas, se inspire en una fuente de aparente corriente “neoliberal”; sin embargo, los datos económicos y la realidad actual en las calles de nuestras ciudades, demuestran que no estamos nada lejos de la realidad expresada por este autor.

Bolivia es uno de los muchos países que pasará de buscar su riqueza y desarrollo, a buscar su supervivencia. Por debajo del circo que vivimos día a día, las falsas reivindicaciones, la pantomima del golpe de Estado, las amenazas del Presidente y todo lo que vemos en los diarios y noticias, existe, desde hace mucho, una crisis galopante que apunta a ser nuestra ruina en muy poco tiempo.

Vivimos sometidos – por gusto, omisión o ignorancia – a una clase política corrupta, populista, inepta y criminal, que se ha empeñado en acelerar nuestro fracaso como sociedad, mientras ellos garantizan para sí mismos y los suyos, los recursos que les darán vida a cuerpo de rey, cuando les toque dejar la administración del Estado. Este fenómeno no solo es característico de “la izquierda” boliviana, sabemos que “la derecha” no es nada diferente, cuando se encuentra al mando y a cargo de las arcas públicas.

De Rivero expresa que el desarrollo económico y social es solo un lejano mito fomentado por las clases políticas y las tecnocracias internacionales en los países pobres, afirma que después de 50 años de experimentos por el desarrollo y de billones de dólares en ayuda (tradúzcase: deuda externa, limosna internacional), la mayoría de los países no están “en desarrollo” sino que siguen sub-desarrollándose.

De inicio, nos enfrentamos a una realidad que muchos reconocerán en un hecho histórico que marcó un antes y un después para Bolivia: la revolución nacional de 1952.

Luego de haber perdido la guerra del Chaco, Bolivia atravesó una crisis política reflejada en cortos periodos presidenciales, desde el derrocamiento de José Luis Tejada Sorzano, pasando por el asesinato del Presidente Gualberto Villarroel, hasta el recordado “mamertazo” que abrió la vía para que la revolución nacional consolide el poder en manos de Víctor Paz Estensoro.

Me atrevo a decir que, durante el siglo XX, y hasta hoy, no hubo un líder que se acerque al carisma de Víctor Paz Estensoro; abogado, masón, y populista, Paz Estensoro contó con la colaboración de notables intelectuales como Augusto Céspedes, Fernando Diez de Medina y Gamaliel Churata; así como de los Estados Unidos, hoy el “imperio” que llena la boca de muchos políticos, a ellos volveremos más adelante.

Durante el primer periodo de Víctor Paz Estensoro, los experimentos por el desarrollo -que refiere De Rivero en su libro- se llamaron: reforma educativa, nacionalización de las minas, reforma agraria y voto popular; de todos ellos, el voto popular fue una medida acertada frente a la desigualdad en nuestro país, aunque, en nuestros días, ese voto, no refleje necesariamente la voluntad del votante.

Fue la revolución nacional la que originó los mitos del desarrollo para Bolivia, promesas e intentos que no llegaron a cuajar, y que años después, nos sumirían en una nueva crisis política, reflejada en cortos periodos presidenciales civiles – militares, comenzando por el golpe de René Barrientos Ortuño el año 1964.

¿Qué hicieron mal? ¿Cuál fue el fracaso de la revolución nacional, que hoy se refleja en la mayor instrumentalización del indígena jamás vista?

Son las dos preguntas que responderemos en nuestra siguiente entrega, antes de ingresar al origen de la crisis actual, el populismo del siglo XXI.

(Continuará)

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