Agosto 05, 2020

El MAS y el poder politico en el proceso de cambio

Quizás una última definición que excede a las demás es la que se refiere al conjunto de lo plurinacional-popular que hacen al pueblo boliviano y que históricamente constituyen al sujeto histórico olvidado, despreciado y racializado por las oligarquías dominantes,


Martes 24 de Diciembre de 2019, 3:45pm




Vivimos un nuevo tiempo político, marcado por la aparente apatía y despolitización ciudadana y principalmente de los jóvenes a militar en una organización política. Más bien hemos visto que el interés y la organización de ellos se han dado en torno a temas específicos, sean estos ecológicos o bien del cuidado de los animales, así como ser parte de una iglesia evangélica en los distintos barrios populares en toda América Latina.

 Por su parte, las clases medias de las que son esas juventudes,  en apariencia han virado sus intereses de participación activa en la política, han rotado a ser los que desde temas específicos y vivencias cotidianas han elaborado un discurso cada vez más político creado además por ciertos aceleradores ficticios o reales, que los han impelido a tomar las calles, para defender sus derechos a la privacidad,  a la no invasión territorial y de espacios de mercado por parte del “vulgo ascendente”. Todo esto en un contexto que no entendían pero que los enojaba y los movilizaba en contra de sus mayores miedos y el de sus mayores. Un gobierno indígena con el que racialmente no se sentían representados, a pesar de que muchos tuvieran alguna pollera en su árbol familiar, en el que además tuvieron acceso a muchos derechos como de forma natural y no por lucha o demanda; en el que los discursos se hacían cada vez más apolíticos y las discusiones o apelaciones políticas de antaño se escuchaban cada vez más extrañas.

Izquierdas y derechas, comunistas y fachos, golpistas y demócratas y otros etcéteras, eran parte de un léxico político en los años 70 y 80, que para la mayoría de hoy dejó de tener sentido porque lo desconocen por una parte, pero también como un factor de la despolitización creada en la que las posiciones políticas se entrecruzan sin necesidad de enfrentarse a nombre de la democracia y la estabilidad del mercado. Este camino ya empezó con el propio neoliberalismo donde los partidos políticos neoliberales, rompieron todos los esquemas éticos con tal de ganar militancia y hacerse del poder, donde hasta las izquierdas vigentes realizaron “entrismo” a los partidos neoliberales, para endulzar el sistema y logrando su cometido de sobrevivir, acomodando su discurso al mejor postor  porque habían perdido la brújula política. La consigna era acomodarse al sistema porque no se lo podría vencer y dejar como anécdota revolucionaria la militancia de izquierda o los exilios dorados de algunos.

Allí empezó la despolitización junto a la creciente importancia de nuevos medios de comunicación como la tv, que desde ese tiempo ocuparon un espacio importante, no sólo en la información  que  resultó ser parte del entretenimiento, junto al futbol y los deportes. Sin embargo había un límite para la ficción comunicacional, y era precisamente la realidad, que deterioraba la condición de vida de la mayoría de los bolivianos, que los cuestionaba frente al escenario que no les devolvía nada de lo que todos los días perdían.

Entonces se movilizaron, y salieron a protestar y enfrentaron a las noticias convirtiéndose en noticia ellos mismos, de fondo siempre asomaba la utopía colectiva de una sociedad de todos con derechos fundamentales reales para todos. Así la guerra del agua y luego la del gas se convirtieron en momentos de concentración de lo político popular, donde la auto convocatoria a partir de necesidades básicas y comunes de todos, junto a la reivindicación de los recursos fundamentales reclamados como parte de una patria común de la que la mayoría se sintió parte cuando sintieron que les estaban arrebatando hasta el derecho de vivir, y para responder debían opinar y tomar las calles y volverlo voto y construir una nueva democracia donde todos sean tomados en cuenta.

Entonces se planteó la necesidad de un brazo político que represente a lo popular, que aprendiendo la lección de izquierdas y derechas con los partidos, se planteara una estructura horizontal y donde de verdad las organizaciones sociales y sindicales encontraran su representación política. Así se soñaba con el instrumento político, enfrentados con la versión partido de la política, y fueron precisamente los  partidos vigentes los encargados de boicotear en numerosas ocasiones, la posibilidad de inscripción del Instrumento en el sistema electoral vigente, que finalmente quedó como MAS-IPSP. Sectores de izquierda que hacían parte del movimiento sindical u otros sectores medios intelectuales, contribuyeron a forjar la imagen política de lo nuevo que nacía, y sin embargo muchos pedazos de izquierda aprendieron a navegar dentro esas aguas asumiéndose en casos como quienes generan línea política en un marcado desprecio por quienes constituyeron el Instrumento desde las bases.

De esta manera, ¿a quiénes se refieren estos ignorantes políticos de la derecha cuando hablan del “Masismo”? Se podrán referir a quienes formalmente y dentro las leyes electorales, acudieron a la inscripción de militantes y que arroja cerca de un millón de ciudadanos que son parte del MAS-IPSP, constituyéndose en la Organización Política más grande que ha tenido Bolivia en toda su vida republicana.

O más bien cualitativamente al conjunto de organizaciones sociales que han constituido el Pacto de Unidad y que han decidido asumir como a su instrumento político al MAS-IPSP. Aún más o querrán referirse a las millones de personas que se identifican con el liderazgo indígena de Evo Morales, porque lo sienten uno de ellos en el país más “indio” del continente, pero que no necesariamente se identifican o son parte del Instrumento, sino de lo que para algunos se ha venido a denominar el “Evismo” .

Quizás una última definición que excede a las demás es la que se refiere al conjunto de lo plurinacional-popular que hacen al pueblo boliviano y que históricamente constituyen al sujeto histórico olvidado, despreciado y racializado por las oligarquías dominantes, y que en diferentes momentos históricos ha vanguardizado las luchas y las reivindicaciones históricas y que en este proceso de cambio ha tomado al MAS como su instrumento y a Evo como su líder, pero que también ha sido capaz de darse cuenta que lo logrado y las luchas por continuar son más que el líder y que el propio instrumento, y apela a la auto convocatoria, y se moviliza y lucha porque sabe que defenderá lo logrado, que autocríticamente se liberará de lo corruptible, y que se trazará nuevos derroteros históricos cada vez más comunitarios, que pasan por lo electoral pero que también lo exceden, hasta derivar en su conciencia que paso a paso se afirma y crece colectivamente para hacer posible la utopía revolucionaria del socialismo comunitario.

Así que señores, a quienes deben temer no son a los representantes formales del MAS, a quienes son líderes que expresan un momento importante del cambio, ni tan siquiera a la masa electoral que sigue creyendo en el cambio y que volverá a apostar por él con los votos y con su lucha; sobre todo témanle a ese pueblo insurgente desatado que ya empezó su caminar  revolucionario y no lo cesará hasta que todos nos sintamos parte de una misma Patria, sintiéndonos reconocidos en la diversidad que somos y en la comunidad universal que construimos.

 

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