Diciembre 06, 2021

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En el área rural, niñas abusadas son obligadas a dar a luz y a hacer familia con el violador

Esta es una realidad de la que se habla muy poco. En el área rural, el aborto no es aceptado. Entonces, cuando hay el caso de un adolescente embarazada, ella es obligada a casarse o convivir, pues la familia debe conservar el honor


Martes 16 de Noviembre de 2021, 10:00am






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La Paz, (Jacqueline Maydana, Urgente.bo).- Eliana vive en el área rural de La Paz. Hasta ahora su existencia no ha sido fácil porque cuando era adolescente fue víctima de abusos sexuales por uno de sus vecinos. Por si fue aquello poco, su familia la obligó a vivir con su agresor, quien al poco tiempo la golpeó de manera sistemática. Ese calvario no es extraño, por el contrario,  la directora del Centro Gregoria Apaza, Carla Gutiérrez, lamenta que los casos sean frecuentes.

“Dejando a un lado la mirada urbana, tenemos que hacer un análisis de lo que ocurre en el área rural, ahí se normaliza (el abuso sexual), cuando una niña resulta embarazada, la comunidad hace que la niña sea entregada al agresor porque la familia debe tener limpia la honra”, indicó Gutiérrez.

Lo que se busca con estas prácticas enraizadas es que el bebé nazca en el seno de una familia y que tenga un apellido. “Como dicen, que no sean un hijo natural”. Sin embargo, quienes sufren son las jóvenes madres porque reciben golpizas e incluso pueden ser víctimas de feminicidio, al vivir con el hombre que la abusó sexualmente y con el que deberá hacer familia.

“Estas mujeres que han sido madres niñas, no encuentran cariño, son más propensas a ser víctimas de intento o de feminicidios porque no logran establecer su autoestima como mujeres que les permita desarrollarse plenamente”, lamentó Gutiérrez.

Cuando no forman hogar con los hombres adultos, las niñas deben continuar con la gestación y los padres de la joven madre se encargan de criar al bebé. Además, las mamás deben guardar el secreto y deben explicar a su hijo que ella, en realidad, es la hermana mayor. Todo esto en un contexto en que el aborto es mal visto en el área rural, porque se cree que el legrado afecta los cultivos.

Estas prácticas son comunes, dijo Gutiérrez quien agregó que obligar a asumir un embarazo es una tortura hacia la víctima porque aunque una niña de 11 años ya menstrúa, no quiere decir que ella esté lista para gestar.

Sin embargo, en el área rural, la determinación de los padres evita que la niña continúe con sus estudios y es condenada a mantenerse en la pobreza y con un futuro incierto, porque el bebé no es deseado ni ha sido planificado.

Además, Gutiérrez alertó que el embarazo adolescente aumenta en La Paz, Santa Cruz y Cobija. En el periodo de pandemia, el Centro Gregoria Apaza atendió al menos 20 casos de violaciones sexuales contra adolescentes, siendo los agresores del entorno familiar.

Desde agosto hasta la fecha,  solo en El Alto se atendieron dos casos de niñas que quedaron embarazadas como consecuencia de una violación, pero amparadas por la ley procedieron a la interrupción, explicó Paola Gutiérrez, responsable del Servicio Integral Municipal.

“Hemos atendido casos donde lamentablemente algunas adolescentes quedaron en estado de gestación a raíz de esta violación. Desde agosto hasta la fecha atendimos dos casos, pero con una intervención oportuna y apegada a la ley, se pudo colaborar a estas adolescentes para la interrupción”, sostuvo Gutiérrez.

Amar al bebé, la lucha diaria

Juana, (nombre ficticio) fue violada por su vecino de 45 años en Caranavi y debido a la presión de su comunidad, que prefirió creer en la voz del hombre, tuvo que trasladarse a El Alto donde este año dio a luz.

Lejos de su comunidad y víctima de abuso sexual, Juana tuvo que poner a su hijo el apellido del hombre que la abusó para lograr la pensión alimenticia.

Ese episodio en la vida de Juana siempre estará presente mientras crie a su bebé, sostuvo la responsable del Slim de El Alto. “La adolescente, su mamá y sus hermanitos están en El Alto, debido a que en su comunidad han apoyado y respaldado al violador, inclusive, querían tranzar y a raíz de que la familia se negó a esto hubo esta represalia”, dijo.

Además, la víctima recordará la violación toda su vida. Por eso, la profesional considera que el proceso de amar a un bebé producto de un vejamen es difícil. Ella ve todos los días la lucha de jóvenes madres para amar a sus bebés.

El agresor de Juana está prófugo. La denuncia fue realizada en su primera etapa y aún se sigue con el proceso. Paola Gutiérrez lamentó que hay muchas víctimas que no pasan a la segunda fase del proceso. 

Además, en muchos casos las madres adolescentes no hacen la denuncia porque arreglan el problema “internamente” debido a que necesitan el dinero para el bebé en gestación.

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