Febrero 23, 2020

Enrique Calderón fue intimidado y amedrentado por imitar a Evo

“Me desencante de él. Lo vi como un apersona empoderada y egoísta con su entorno”, dice el humorista, quien cuenta las peripecias que sufrió.


Jueves 12 de Diciembre de 2019, 5:00pm




La Paz, 12 de diciembre (Soledad Mena, Urgente.bo).- “Me dijeron que yo era el de la voz del video que circuló hace días, donde el expresidente Evo Morales habla con un dirigente implicado con el narcotráfico. La gente ya lo estaba tomando en serio. Algunos dijeron: ‘este es el actor que se ha vendido a la derecha para sacar eso’”. La reciente experiencia de Enrique Víctor Calderón fue otra de las historias de zozobra que se levantaron en los días de la crisis política boliviana.

Aquella llamada telefónica denunciada por el ministro de Gobierno, Arturo Murillo, representó un viraje en el conflicto político y hubo afines al MAS o al evismo que acecharon al exitoso imitador del expresidente Morales. Fue acosado en las redes sociales y hasta le amenazaron de muerte.

“Estoy dispuesto a ir a declarar y hacer un peritaje de la voz para aclarar esto”, dijo al semanario El Compadre.

No es la primera vez. Es amedrentado desde que pone en escena lo que él llama“humor político reflexivo”.

La puesta en escena “La Zapatita y el Evo feroz” que escribió basado en la relación sentimental entre Gabriela Zapata y Morales fue una de las obras más polémicas  y conocidas a nivel nacional. El actor llegó a la cima de su carrera, pero fue también el inicio de un calvario por que fue censurado por autoridades del MAS. “La obra es el reflejo de la realidad, les ha molestado que un artista haya tenido el coraje de haber presentar humor político. Hasta mis colegas me llamaban y me decían que pare porque iba a tener problemas”, dijo.

El artista empezó su carrera a los 15 años, cuando estaba en colegio. Imitar a Evo Morales al principio no era fácil. Lo estudió muy bien, le hizo seguimiento, aprendió sus ademanes, memorizó los términos que utilizaba con frecuencia y aprendió su lenguaje corporal. Felizmente el timbre de voz era similar, ahí no tuvo que hacer esfuerzos, dice sonriendo.

“La imitación empezó como un juego de voces con un amigo que tengo, Mauricio Sánchez, me dijo que tenía el timbre del expresidente Morales. Y que también tengo cierto parecido facial, que tiene un parecido a mi, por eso digo que el expresidente es guapo”, dice sonriendo.  

El expresidente se volvió parte de su vida, donde iba la gente quería que lo imite y eso ya no le gustaba. Enrique prefiere que lo valoren por sus otras obras.  “Yo quería que me conozcan por mí trabajo.

“La obra ‘Las manos de Eurídice’ es un trabajo excepcional, donde  he estado una hora y media haciendo un  monólogo, pero solo tenía 50 personas en el teatro, aunque gané un premio con la actuación”, dijo resignado.

Creció la demanda para la obra “La Zapatita y el Evo feroz”, al igual que los videos que grababa sobre la vida de Morales y que publicaba en Youtube, pero la censura se multiplicaron en las redes sociales. Le dijeron payaso de la derecha, desclasado, vendido, financiado por la embajada americana. El actor entendía que sus agresores eran militantes radicales del MAS que escribían esos comentarios.

Después de la censura en las RRSS, el amedrentamiento pasó a los teatros; por ejemplo en Potosí, cuando la Gobernación estaba en manos del Movimiento Al Socialismo (MAS),  no le dieron espacio para actuar, porque su obra afectaba a Evo.

En los Cochabamba y Santa Cruz sintió censura mediática; no le dejaban  promocionar sus obra porque los dueños de los medios tenían miedo de ser víctimas de represalias políticas. Algunos le cotizaron hasta 500 dólares la entrevista.  

En Caranavi (La Paz) también le suspendieron la presentación de la obra.  “No solo soy un actor de entretenimiento, sino soy un actor que da un mensaje reflexivo de la realidad”, apuntó.

“Te vamos a encontrar y te vamos a hacer callar”, le dijeron y él responde: “no puedo entender eso”, al estilo del expresidente Morales.

El artista de 43 años llegó a desencantarse de Morales, quien llegó al poder en enero de 2006 con el objetivo de dar espacio a los sectores sociales excluidos y a los pueblos indígenas. El cuenta este episodio: “Mi amigo y yo teníamos que imitar al expresidente  Hugo Chávez y Morales en una actividad pública, los de protocolo y seguridad nos preguntaron qué íbamos hacer  para ver si ibamos o no a entrar hacer el show”. Superaron las preguntas y estaban por ingresas a tablas, pero a último momento los frenaron, con el argumento de que es una parodia a la investidura presidencial.

“Me desencante de él. Lo vi como un apersona empoderada y egoísta con su entorno”, manifestó.

Pero la obra debe continuar, junto a su elenco Katarsis (desahogo) preparan la obra “El escape del Evo feroz y el retorno de los tres chanchitos”. “Los políticos siempre nos dan material a los comediantes, siempre están en la mira”.

Dice que el teatro nació  criticando a los emperadores y eso hará siempre. “El arte refleja la cultura del pueblo, el artista no puede ingresar a la política partidaria, si lo hace deja de ser artista”, reflexiona.

 

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