Febrero 28, 2024

Generación Z: así son los jóvenes que llegan al mundo laboral


Jueves 9 de Marzo de 2023, 2:00pm






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La Paz, 09 de marzo (Urgente.bo).- Carolina tiene 24 años, está terminando su último año de Administración de Empresas. Luego de terminar sus estudios secundarios en Santa Cruz, cursó un año la carrera de Diseño Gráfico, pero no le gustó y se cambió. A mitad de camino le tocó la pandemia. Se angustió mucho y “ahora –dice- trato de mirar para adelante”. A punto de terminar la universidad, le gustaría realizar una pasantía de 4 meses en una empresa. Eso sí, no más que eso, porque después, con mochila en mano, se quiere ir a recorrer el mundo sin un objetivo determinado y trabajar de lo que sea en el exterior. Su lema. “Que surja lo que tenga que surgir”.  Si puede encontrar un trabajo relacionado con lo que estudió y al mismo tiempo poder viajar por el mundo, mejor.

Ernesto, de 26 años, vive en La Paz y estudió arquitectura. Sin embargo, una vez terminada su carrera se dio cuenta que quiere dedicarse al trabajo social en alguna ONG. Después de haber realizado muchos voluntariados, descubrió que le gustaría volcar su profesión en algún área que le permita ayudar a los demás. Para Ernesto, la pandemia fue un gran aprendizaje de vida. “Me di cuenta que tenemos la flexibilidad para adaptarnos al cambio y que la vida es una sola y hay que disfrutarla”.

Historias como las de Carolina y Ernesto son comunes entre los jóvenes de la generación Z. Según algunos sociólogos esta generación arranca en los nacidos en 1994, según otros a partir de 1996 pero en todos los casos termina en los que nacieron en el 2012. Para estos jóvenes, disfrutar de la vida es más importante que el trabajo. Durante la pandemia, por ejemplo, nació en Estados Unidos una costumbre que se viraliza en redes sociales: renunciar al trabajo públicamente, ya sea en Instagram o TikTok. Bajo el hashtag #QuitMyJob, (Renunciar al trabajo en español) miles de jóvenes de la generación Z dicen a viva voz “basta” a sus empleos. Es importante destacar que esta no es la realidad de todos, es una tendencia que se manifiesta en aquellos jóvenes con un poder adquisitivo medio a alto, que tienen la fortuna de poder elegir dónde trabajar. En definitiva, se produce en una juventud con una situación socioeconómica acomodada, y sobre todo en los países más desarrollados.

En ese contexto, una encuesta realizada recientemente por la bolsa de empleo Trabajopolis.bo revela que en Bolivia, a diferencia de los países desarrollados donde para la mayoría de los jóvenes de la generación Z ganar dinero no es el principal objetivo, solo para un 24% de los jóvenes bolivianos de 18 a 24 años encuestados, su vida personal y su tiempo para disfrutar son más importantes que ganar mucho dinero. En base a estos resultados, se podría especular que en Bolivia, solo los jóvenes con poder adquisitivo medio y alto comparten estas características con los jóvenes de países desarrollados. Si bien este porcentaje no representa a la mayoría de los jóvenes de 18 a 24 años, podemos observar que es mayor que en la franja de 25 a 29 años donde solo el 19 por ciento valora más el disfrute que el dinero. Esto es indicativo de que los de la generación Z buscan más el placer que las generaciones anteriores.

“A la hora de conocer más a esta generación se destacan habilidades digitales muy desarrolladas. Están acostumbrados a aprender lo que tengan que aprender por ellos mismos, de manera autodidacta, por lo tanto solucionan los problemas rápidamente” afirma la experta en coaching para adolescentes y licenciada en comunicación Isabel Martinez de Campos.  Son muy amigos de los tutoriales de las redes sociales. Manejan múltiples pantallas a la vez y se comunican mejor con imágenes que con textos. Son creativos natos. “Aman la libertad y sus trabajos deben tener sentido, sumar un valor agregado que tenga un impacto en la humanidad. Tienen espíritu emprendedor e intentan que sus hobbies se conviertan en su forma de vida. La mayoría elige trabajos que se adapten a esos hobbies que les generan disfrute, no eligen un empleo solo por el dinero, o porque les conviene, lo escogen también porque los motiva, o sea están conectados con el deseo no con la obligación”, agrega la especialista. Gran porcentaje de esta generación tiene carácter y pensamiento emprendedor.

Además, como vimos en el testimonio de Carolina, no están atados a nada como la generación de sus padres y abuelos. El dinero no es lo único importante, existen otras variables. El trabajo tiene más sentido si genera un impacto en el mundo. La sociedad para ellos debe ofrecer equidad de oportunidades y ser colaborativa. Esto es un hecho global y se da con mayor profundidad en América Latina.

“Es importante destacar que la capacidad de atención de los jóvenes de la generación Z es menor a la de los millennials, pero procesan datos e información con más rapidez. Esto último les permite desenvolverse con tranquilidad en tareas diversas y diferentes entornos. Su vida es absolutamente apegada a los dispositivos electrónicos porque nacieron con ellos, su hiperconexión es global, para ellos no existen las fronteras”, explica Martínez de Campos.

La generación millennial ponía el acento en la estabilidad, la generación Z busca el trabajo que los haga felices. A la hora de trabajar en una organización, para ellos es importante sentirse valorados por las empresas y que éstas sean fieles y coherentes con sus valores. Si no son fieles a su misión, cambian rápidamente de trabajo, ya que el cambio no es algo que les cueste. 

¿Qué pueden hacer las empresas?

Según el lingüista y periodista Rafael Sagárnaga, Bolivia sumaba dos años atrás 2.170.654 ciudadanos y ciudadanas Z, o sea el 18,78 por ciento de la población total. Este amplio porcentaje, claramente obliga a las empresas a replantearse cómo atraer a esta importante fuerza laboral que será la base del futuro.

En este marco, es inevitable preguntarse: ¿qué medidas o acciones deberían implementar las empresas y organizaciones para seducir a esta generación? En primer lugar es importante destacar que la generación Z busca trabajos que permitan conciliar con facilidad la vida personal y profesional. Moverse en un marco de libertad es para estos jóvenes esencial. Por eso prefieren empleos más focalizados en los objetivos y la productividad que en las horas trabajadas. La flexibilidad es la palabra clave.  Al elegir un empleo, no son amigos de los jefes verticalistas o estrictos a la vieja usanza, valoran aprender de líderes o mentores.

Teniendo en cuenta su inclinación a lo colaborativo, las empresas deben brindarles oportunidades que les permitan ser agentes de cambio y generar un impacto positivo en el mundo. “En ese aspecto, las organizaciones tienen que ofrecerles la posibilidad de trabajar en equipo y en proyectos colaborativos. También es importante que transmitan a cada uno de los integrantes jóvenes que ingresan, la importancia de su contribución al proyecto y propósito general de la organización. El trato con ellos tiene que ser personalizado. Para eso hay que escuchar a cada uno, desarrollar en conjunto un plan individualizado y adaptado a sus expectativas, metas y habilidades. Es clave darles la seguridad de que la empresa va a ofrecerles experiencias de todo tipo, creativas, innovadoras, de capacitación y desarrollo”, puntualiza Isabel Martinez Campos.

Los jóvenes de hoy no toleran la monotonía. Al haber estado expuestos al cambio permanentemente, necesitan vivir nuevas experiencias. Teniendo en cuenta esta característica inherente a su tiempo, muchas empresas les ofrecen beneficios variados, desde actividad física, talleres de yoga, hasta cursos que incrementen su desarrollo tecnológico y de otras áreas donde necesiten capacitarse. “Lo nuevo e innovador es lo que favorece la retención de talentos en esta generación, así como también el coaching permanente para estar conectados con su nivel de satisfacción con la empresa. No olvidemos que la generación Z se aburre fácilmente, entonces desde los departamentos de recursos humanos deben estar permanentemente monitoreados para ver si la ecuación que más valoran, la de ser felices, está dando en su vida resultados”, concluye la licenciada.

Por último, a no olvidarse que esta generación Z es amiga de los desafíos. Por eso, las empresas deben ofrecérselos. Solo las oportunidades de innovación y desarrollo los hará sentirse realizados.

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