Septiembre 17, 2019

La embarazada adolescente en Bolivia es víctima del machismo

“‘No es mío, por qué no te cuidas’, es la frase más común que dicen los varones", dice una especialista que aborda este tema. Además, los jóvencitos que piden la prueba del amor tampoco aceptan que las adolescentes usen métodos para la prevención del embarazo. En el colegio, la universidad o la familia, son excluidas y estigmatizadas.


Domingo 7 de Octubre de 2018, 12:00pm




María (nombre ficticio) es una adolescente embarazada y cuyo sueño de estudiar en la universidad resultó traumático. Envió una carta a uno de los docentes de la casa de estudios superiores para pedir permiso, pero el catedrático la obligó a leer la carta ante todos sus compañeros. No le dejaron dar su examen, todos le dieron la espalda. Ser adolescente y mujer en Bolivia tiene muchas complicaciones. A ellas hay que sumar que cuando ella está embarazada pasa a ser víctima del machismo, la violencia, la estigmatización de la sociedad y su futuro se torna imprevisible.

La Encuesta Nacional de Demografía y Salud  (EDSA) 2016  da cuenta de factores preponderantes que inciden en el embarazo a temprana edad, entre ellos la violencia entre parejas, el bajo nivel de instrucción, el inicio de la actividad sexual antes de los 15 años, y el no acceso a los métodos anticonceptivos modernos.  El informe 2017 de Población del Fondo de las Naciones Unidas para la Población (UNFPA, por sus siglas en inglés), señala que la tasa de natalidad en mujeres entre 15 y 19 años en Bolivia es de 116 por cada 1.000 en ese país. Mientras que el promedio regional de partos en adolescentes es de 77 por cada 1.000.

“El grado de instrucción  es muy importante, hay que hacer un énfasis en lo que es la educación sexual y reproductiva, el fortalecimiento de los derechos sexuales reproductivos (…). Hay una fuerte correlación  entre el embarazo adolescente y los temas de violencia, no únicamente sexual, sino también física y psicológica”,  dijo Santiago Farjat, director general  ejecutivo del  INE.

De aquellos, el estudio pone de relieve dos elementos fundamentales para que se den los embarazos a temprana edad: el no uso de los métodos anticonceptivos modernos y la violencia, en cualquiera de sus tipos, en la relación de pareja. La violencia  por  parte de la pareja  aumenta a casi cinco veces la probabilidad del embarazo de la adolescente, y ese índice se ha incrementado con el paso del tiempo, en lugar de disminuir. Además, en la relación de la pareja adolescentes se reproducen actitudes machistas, en la quella pierde siempre.

María René Tapia, representante de la plataforma Prevención de Embarazos, explicó que las adolescentes embarazadas cargan con las consecuencias económicas y sociales. Se enfrentan solas, primero, a su familia, cuyos miembros llegan a echarlas de casa por la “afrenta del embarazo”. Luego sufren el abandono de su pareja que no asume la responsabilidad de ser padre y desconoce a su hijo; luego son víctimas de humillación por la población.

“‘No es mío, por qué no te cuidas’, es la frase más común que dicen los varones”, dijo Tapia.

Aquello es la reproducción del machismo en las parejas jóvenes,  en las que el varón se niega al uso de los métodos anticonceptivos porque creen que la mujer lo usa para ser infiel. “Hay violencia en los noviazgos, hay una lucha de poderes entre las parejas de jóvenes y adolescentes, ello hace que tengan relaciones sexuales sin protección. También hay violación dentro de las relaciones. Piden la prueba del amor pero sin condón”, relató Tapia.

Frente a esa situación, las juntas escolares y los profesores  se cierran, no dejan que las organizaciones juveniles y el Ministerio de Salud hablen sobre salud sexual y salud reproductiva con los adolescentes más vulnerables.

“Nosotros vamos a dar información y nos dicen que no podemos dar esta información a los menores de 16 años, nos cierran las puertas, pero hemos visto que los embarazos se dan más en menores de 16 años”, reprochó.

Cori Luna, miembro de la plataforma, subrayó que el problema viene desde casa, donde los padres de familia no aprenden ni quieren educar a sus hijos sobre métodos anticonceptivos y los jóvenes no asumen conciencia. En ese contexto, el desafío es grande, quieren reducir embarazos no deseados.

La información del INE es clara y lleva a la conclusión de que se deben multiplicar esfuerzos entre todas las instancias del Estado para evitar el embarazo a temprana edad y no planificado, pues esta problemática mete a la mujer en un circulo en el que sus derechos son afectados. Así, el primer paso tiene que ver con la aplicación de políticas educativas.

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