Diciembre 04, 2021

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Las mujeres rurales de Bolivia viven una dura realidad, aunque la normativa para ellas mejoró

Según el INE, en Bolivia existen 1,670,458 mujeres en el área rural cuya participación en la agricultura es predominante.


Lunes 15 de Octubre de 2018, 4:45pm






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Un estudio divulgado este lunes con motivo del Día Internacional de las Mujeres da cuenta que las bolivianas que viven en el área rural se dedican en su gran mayoría a las actividades relacionadas con la agricultura y que, además, son víctimas de violencia, no tienen suficiente acceso al crédito y deben cumplir con tareas domésticas. Eso sí, señala que mejoró la normativa a favor de ellas.

El informe corresponde al Sistema de las Naciones Unidas respalda el desarrollo y cumplimiento de los derechos de las mujeres rurales en todo el mundo.

“En Bolivia existen grandes avances en la construcción de normativas de protección a los derechos de las mujeres rurales, sin embargo, a pesar de estos esfuerzos siguen existiendo brechas de pobreza, aún son víctimas de violencia, no tienen acceso suficiente a crédito, o asistencia técnica, y su voz no es escuchada en igualdad de condiciones que la de los productores hombres. A todo ello se suman las tareas domésticas y del cuidado de los hijos/as que, de acuerdo a la división sexual del trabajo prevaleciente, aún recae sobre las mujeres”, señala el informe difundido hoy por Onumujeres y FAO.

Según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) en Bolivia existen 1,670,458 mujeres en el área rural cuya participación en la agricultura es predominante, es decir, que la economía rural tradicional agrícola, a través de la pequeña agricultura familiar de subsistencia, concentra a la mayor cantidad de mujeres indígenas quienes aportan diariamente en el abastecimiento de los mercados y a la seguridad alimentaria de la población.

Los organismos de las Naciones Unidas para el desarrollo, encabezados por ONU Mujeres y la FAO, respaldan el progreso de los países hacia el cumplimiento de los compromisos internacionales, mediante la prestación de asistencia en la ejecución de programas nacionales y locales. En ellos participan directamente las mujeres y niñas de las zonas rurales con el objetivo de alcanzar las metas de erradicación de la pobreza en todas sus formas, poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria, la mejora de la nutrición y promover la agricultura sostenible, así como lograr la igualdad de género y empoderar a todas las mujeres y las niñas.

Dichos compromisos están señalados en la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer y la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing. El cumplimiento de la promesa contraída en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible —documento de referencia que tiene entre sus objetivos lograr la igualdad de género, poner fin a la pobreza y al hambre, conseguir trabajo decente para todas las personas y luchar contra el cambio climático— depende en gran medida de que se fomente el empoderamiento de las mujeres y niñas rurales.

"En el Día Internacional de las Mujeres Rurales, nuestra felicitación a las hermanas del campo, que labran la tierra y proveen de alimento a sus familias y al país. En reconocimiento a su esfuerzo, priorizamos para ellas la entrega de títulos de propiedad. Nuestro agradecimiento", escribió el presidente Evo Morales en su cuenta en Twitter.

ALGUNOS DATOS

  • A nivel regional, la participación de las mujeres en el empleo agrícola se ha incrementado de 33% en 1980, a 40% en 1995 y 41.8% en 2010. También en este caso, la realidad boliviana es diferente a la de la región: mientras que en América Latina más del 50% de las mujeres rurales se dedican a Empleos Rurales No Agrícolas (ERNA), en Bolivia todavía una mayoría de mujeres rurales participa activamente de la agricultura, en algunos casos de manera no remunerada.
  • En temas de salud hay también algunos avances, aunque con matices. La cobertura de partos se incrementó notablemente en el país entre ambos censos, mientras que en el 2001 el 35,6% de las mujeres, entre 15 y 49 años, manifestaba haber dado a luz en su domicilio, solamente el 16,7% lo hizo en el 2012. Nuevamente, las diferencias entre lo urbano y lo rural son marcadas: 90,6% de las mujeres urbanas tuvieron su último parto en un establecimiento de salud, mientras que este indicador cae al 60% en las mujeres rurales, siendo dicho indicador el 31% el año 2001.
  • Según el Estudio Nacional de Mortalidad Materna del Ministerio de Salud (2011), la mortalidad materna en Bolivia, para el año 2011, fue de 160 por 100 mil nacidos vivos. Algunos datos complementarios del estudio muestran que: i) 42% de esas muertes ocurrieron en el domicilio y 37% en un establecimiento de salud; ii) 68% de las muertes ocurrieron a mujeres pertenecientes a una NPIOC (36% quechuas y 28% aymaras). Se puede concluir que, nuevamente, las mujeres rurales e indígenas son las que peores índices de mortalidad materna tienen. Pese a la reducción global de este indicador, Bolivia mantiene un índice elevado, solamente inferior a los de Haití y Guyana a nivel regional, al menos tres veces superior al de vecinos como Brasil o Argentina; y hasta 10 veces mayor a Uruguay, líder regional en el tema.
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