Septiembre 22, 2019

Pensar más en los niños y en los adolescentes

Preparar a nuestros hijos para un mundo más y más desafiante, con oportunidades solo para los más capaces, está en nuestras manos


Miércoles 21 de Agosto de 2019, 5:45pm




¿Qué pasaría si para las próximas elecciones alguien ofreciera en favor de los niños y adolescentes bolivianos: 1) Priorizar la primera infancia; 2) Combatir toda forma de violencia; 3) Educación y aprendizaje de calidad; 4) Prevenir y reducir el embarazo en la adolescencia; 5) Efectividad normativa e institucional; y, 6) Adecuada asignación de presupuestos para programas de niñez? ¿Votaríamos por él a ojo cerrado, verdad?

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) elaboró un interesante documento titulado “6 prioridades sobre la niñez y la adolescencia – Pautas para incorporar los derechos de la niñez en la agenda pública” que no solo resume las necesidades de una amplia población vulnerable del país, sino que propone acciones concretas a fin de superarlas. Con buena voluntad y sentido social…¡se lo puede hacer!

La niñez y la adolescencia deben merecer una especial consideración en materia de políticas públicas por la sencilla razón que tienen derechos legales consagrados por la Constitución Política del Estado y Convenios Internacionales. Pero si eso fuera poco, pensemos en lo bueno que sería “para el desarrollo económico y la cohesión social del país, pues el acceso a una buena salud y a una educación de calidad contribuye a la formación de capital humano y social que Bolivia necesita para consolidar el progreso social”.

¿Queremos hombres y mujeres con desarrollo pleno de su potencial en salud (físicamente sanos), capacidades cognitivas (educados) y socioemocionales (mentalmente sanos)?

Las soluciones son políticas públicas que apunten a acabar con la desigualdad y la exclusión, como: ocuparse del niño en la primera infancia, porque en sus primeros 1.000 días es cuando desarrolla más su cerebro; no marcarlos para siempre con la violencia (el 2017 hubo 70 infanticidios y 857 violaciones a niños/adolescentes); que los niños no trunquen su educación; evitar que continúe el drama de que una de cada seis adolescentes se embarace; velar por la plena aplicación del Código Niño, Niña, Adolescente; ver que el gasto social en la niñez sea integral, balanceado y eficiente, para que su asignación hacia una política no implique un descuido presupuestario que socave el goce de sus derechos.

Bolivia subió la inversión en educación de 3,5% en 2005 a 8,2% del PIB -es verdad- pero ¿no se puede hacer más, sobre todo en cuanto a calidad? Preparar a nuestros hijos para un mundo más y más desafiante, con oportunidades solo para los más capaces, está en nuestras manos…

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