Enero 19, 2020

Se debilita la tradición de hacer pan y t'ant'awawa para la fiesta de Todos Santos

Para los panaderos con amplia experiencia, la tradición de hacer preparar pan para las almas que llegan el 1 de noviembre ha cambiado.


Jueves 31 de Octubre de 2019, 4:30pm




La Paz, 31 de octubre (Urgente.bo).- En el pasado, en estos días, la gente se concentraba en los hornos de las ciudades. Hacían filas para mantener la tradición de hacer pan con motivo de la fiesta de Todos Santos, al punto que en el mercado no había para comprar el pan de todos los días. Hoy, aquello ya no es más. La buena costumbre de hacer masas en estas fechas ha disminuido sustancialmente.

Los maestros panaderos esperban con ansiedad estas fechas para trabajar sin tiempo y al mismo tiempo compartir con la gente que llevaba sus ingredientes, acompañados de “refresco o cerveza para el maestro panificador”

Para el panificador Dandy Mallea, la tradición andina de hornear pan en Todos Santos se pierde con el pasar de los años, ya que según su opinión, en el pasado esta tradición era más arraigada en las familias de La Paz.

“En esas épocas las familias hacían en cantidades bastante grandes, estamos hablando de 2 a 3 quintales cuando eran almas recientes. Por qué en la tradición andina, la muerte no existe, y es entendida como una transición porque la vida es eterna. Antes, sí se trabajaba para el pueblo se hacía de 7 a 10 quintales por día, pero nosotros honestamente hemos trabajado hasta 7 porque es un trabajo arduo y eso equivale a una producción de 5 a 7 mil unidades. En Todos Santos se trabaja a doble turno”, detalló Mallea.

Desde muy pequeño, Dandy Mallea fue aprendiendo los secretos de su padre, Alfonso Mallea, quien tenía el oficio de panadero. Es por eso que en Todos Santos se ponía a ayudar a su progenitor a pesar de su corta edad. Con el pasar de los años, su ayuda se volvió indispensable y por ello logró adquirir bastante experiencia en el horneado de pan.

“Mi padre murió a los 87 años de edad. De los tres hijos que tuvo mi padre, yo soy su sucesor. Mi persona desde los siete años empecé a trabajar con mi papá, calentábamos el horno, en esos tiempos, con leña para poder hornear el pan en un horno de bóveda”, recordó.

Tal fue la confianza de su padre, que lo dejo hornear las últimas latas y así ganar más experiencia.

“Muchas veces no podíamos con la responsabilidad y nos salía mal (risas). El horno de mi papá era de bóveda con plataforma de ladrillo por lo que era complicado controlar los tiempos”, indicó Dandy Malllea.

“Recuerdo una anécdota bastante reflexiva, yo recuerdo que un año de esos cuando estábamos trabajando en la noche, de pronto se apagó el soplete que calentaba el horno, como es un horno de bóveda no nos dimos cuenta y prendimos el cerillo y repente se registró una pequeña explosión. De manera sorpresiva, mi padre apareció debajo de la mesa donde nosotros elaboramos el pan, no sabemos cómo ha llegado hasta ahí. Esta experiencia nos sirvió para prestar mayor atención en el horneaje del pan”, recodó Mallea.

Fermín Condori, maestro panadero de la ciudad de El Alto, recuerda que sus inicios en este oficio fueron bastante accidentados, ya que fue su primera experiencia laboral. Sin embargo, sus ganas de aprender el oficio pudieron más.

“Recuerdo que mi padre era panadero, pero él no me enseñó este oficio. Un día decidí entrar a trabajar a un horno, tenía apenas 15 años, en esos momentos necesitaban ayudantes porque era Todos Santos. Me recibieron y fue muy difícil para mí, pero con el tiempo pude lograr dominar. Son más de 30 años que me dedico a hornear pan”, dijo Condori.

El maestro Fermín señaló que en la actualidad los hornos ya no estan llenos como años atras, pues ahora la gente hace poco pan.

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