Septiembre 23, 2019

Sepultados por el deslizamiento: el último almuerzo de doña Silvia y don Pablo

El lunes, Bomberos y rescatistas terminaron con las labores de búsqueda de los cuerpos de estas cuatro personas. Los amigos y familiares mantienen aún sus esperanzas; insisten en que se continúe con el trabajo de búsqueda por una semana más.


Martes 21 de Mayo de 2019, 5:30pm




21 de mayo (Urgentebo).- El 30 de abril, a mediodía, Silvia Macías, de 77 años, y Pablo Salazar, de 81, almorzaban juntos. No sabían que ese momento iba a ser el último que compartirían, pues poco después el deslizamiento arrasó con ellos y su vivienda. Quedaron sepultados al igual que Eugenio Magne (52) y Juan Flores (38), ambos areneros de oficio, que fueron sorprendidos mientras trabajaban en el río Cotahuma. Todos están desparecidos y sus familiares asimilan de a poco la resignación porque las tareas de búsqueda concluyeron.

Veitiun días después de la tragedia, los operativos de rescate no lograron hallarlos. Este martes, el Viceministerio de Defensa Civil decidió que el área de ocho hectáreas afectada por el desastre sea declarado camposanto al dar fin a las tareas de búsqueda.

Silvia y Pablo

Patricia Salazar, hija de Silvia y Pablo, recordó a sus padres como personas muy buenas y estrictas que le enseñaron a sobrellevar la vida. “Cuando yo era niña, mi mamá era muy estricta, me enseñaba muchas cosas. Te doy gracias, mamá, que me has enseñado a ser una persona tan fuerte y luchadora”, dijo.

Acotó que su progenitora le inculcó muchos valores; le decía siempre sea una persona honrada y trabajadora. Recordó que su padre era muy tierno y que le daba consejos para que siempre se haga respetar.

“Mi papá era responsable y me enseñaba muchas cosas. Me decía: ‘tienes que ser fuerte, nunca seas débil; tienes que hacerte respetar hasta con tu esposo; que salga adelante, que sea fuerte. Me dijo: ‘si yo algún día muero, no vas a sufrir, tienes que ser fuerte’”, aseguró.

Los compañeros areneros

Roberta Cahuana, esposa de Eugenio Magne, rememoró, con lágrimas en los ojos y con la voz entrecortada, a su esposo como aquel hombre amable y bueno tanto para ella como para sus hijos. Afirmó que trabajaba hasta feriados con el objetivo de sacar adelante a sus familias y para que sus hijos puedan estudiar una carrera universitaria.

“Siempre querían que estudien (nuestros hijos), nunca quería (que sean) como él lavando arena, quería que estudien, que sean profesionales”, enfatizó.

Eugenio les decía a sus hijos que se sean trabajadores, honrados y, sobretodo, estudiosos para que tengan una vida muy distinta a la que él tuvo.

Juan Flores, el otro arenero desaparecido, fue recordado por el presidente de areneros de Bajo Llojeta, Juan Valero, quien lo destacó por ser muy trabajador y cordial con todos. Comentó que empezó a lavar arena desde muy joven junto a su padre.

“Era honrado y calmado, era alegre, compartía con todos, así era el joven. No sabía tenía problemas con nadie”, puntualizó. Afirmó que Juan era una persona muy cumplida y que no faltaba al trabajo.

El lunes, Bomberos y rescatistas terminaron con las labores de búsqueda de los cuerpos de estas cuatro personas. Los amigos y familiares mantienen aún sus esperanzas; insisten en que se continúe con el trabajo de búsqueda por una semana más.

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