Noviembre 22, 2019

Tener relaciones sexuales es como inyección de autoestima, más efectiva que el botox

Tres o cuatro eyaculaciones a la semana provocan menor incidencia en el cáncer de próstata.


Sábado 8 de Junio de 2019, 6:30pm




8 de junio (El País).- No creo haber estado en ninguna cena, con hombres o mujeres, en las que en algún momento de la tertulia no saliera el tema de la frecuencia sexual como medidor de la felicidad. Todos aspiramos a tener la vida sexual de nuestros sueños, ya sea mucha o poca. "No sé quién tiene un lustre magnífico, cómo se nota que se ha enrollado con un jovencito", es casi la explicación de más de un pie de foto de revista del corazón.

Todos consideramos que nuestra vida es mucho mejor con la frecuencia sexual que queremos. Pero, ¿tenemos esa salud sexual?

Tener la frecuencia sexual que quieres es una bomba de buenas sensaciones. Claudia Kösler, psicosexóloga lo define como "la satisfacción de cumplir nuestros deseos". Supondría algo así como una esa inyección de autoestima que ni todo el botox del mundo. "Satisfacemos nuestros deseos sexuales, nuestra erótica. Poder expresarnos sexualmente de la manera que creemos conveniente".

Imaginen por un momento que pudieran cumplir todas sus expectativas sexuales. La bomba. Que esa frecuencia erótica se comparta con otras personas nos obliga a consensuar, matiz importante: "Hay que mantener un equilibrio desde la armonía y el respeto. Se tiene que llegar a acuerdos desde el bienestar de ambas partes y no desde la manipulación".

Igual que cumplir nuestras expectativas nos insufla una inyección de cosas buenas, no alcanzar nuestros propios mínimos nos crea una sensación de malestar, enfados, cambios de humor y desasosiego general que también nos afecta directamente y que no queda otra que trabajar. "Debemos entender que no siempre tendremos lo que queremos", señala Kösler.

"Gestionemos y entendamos la etapa vital en la que estamos, sin caer en el enfado o en ningún punto que pudiera ser destructivo para uno mismo y quienes nos rodean. Tenemos que darnos cuenta de que no siempre tendremos las relaciones sexuales que queremos ni con la misma frecuencia. Hay que tener una mente más abierta y ser capaces de vivir en una variabilidad que conllevará una adaptación. No creer que nuestra vida es algo fijo e inamovible".

Fisiológicamente, ¿Es determinante la frecuencia sexual?

Comencemos por las mujeres. Según la doctora Cristina Redondo, especialista en ginecóloga en la Fundación Jiménez Díaz, no existe una frecuencia sexual saludable específica para una mujer porque depende de la edad y de la libido de cada una.

"Se ha detectado que las mujeres menopáusicas que tienen relaciones sexuales tienen menos atrofias vaginales, pero no hay una frecuencia saludable determinada. No hay una cantidad de sexo recomendado. La frecuencia saludable es la que ella quiera".

Si las mujeres menopáusicas manifiestan una menor incidencia en sus atrofias vaginales si tienen sexo, bienvenido sea. Con los hombres también hay cierta documentación respecto al mínimo de eyaculaciones que debe tener un hombre para que su próstata funcione convenientemente y le cree menos problemas.

Centrémonos en la próstata. Su función principal es generar el fluido en el que permanecen los espermatozoides, que los protege y nutre, además de producir cinc, antígenos específicos, espermina y magnesio. Los últimos estudios médicos, determinan que cierta frecuencia sexual afecta directamente al correcto funcionamiento de la próstata.

El Dr. Eduard García Cruz, urólogo especializado en salud sexual, señala que tener sexo libera los neurotransmisores que hacen que después del orgasmo tengamos esa sensación de placer.  Nuestro cuerpo genera anticuerpos y las descargas de endorfinas hacen que, con cada relación sexual, nos reporta una dosis extra de felicidad.

Médicamente, según el andrólogo, el correcto funcionamiento de la próstata es beneficioso para evitar dolencias como el cáncer de próstata, segundo más frecuente entre los españoles. "Según los últimos estudios, tres, cuatro eyaculaciones a la semana parecen crear menos incidencia de este tipo de cáncer. Los extremos siempre son malos en estas cosas. No tener sexo afecta irremediablemente a tu próstata, tenerlo mucho (más de diez eyaculaciones al día), también".

Solventemos nuestras carencias entre las ganas que tenemos y el sexo real que practicamos atrapando el toro por los cuernos. Recurramos a tener ese sexo que nos falte con la persona a la que más queremos en el mundo: con nosotros mismos.

Si un hombre necesita cuatro eyaculaciones a la semana para protegerse del cáncer de próstata, que tire de masturbación todas y cada una de las veces que su pareja no tenga ganas. Igual que prometo recurrir a mi mejor repertorio de juguetes sexuales para mantener mis músculos vaginales alejados de cualquier atrofia y no esperar siquiera a llegar a la menopausia. La descarga de cosas buenas que me genera cada orgasmo, bien vale comprar un buen vibrador.

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