Octubre 21, 2020

Un pésimo proyecto de industrialización del litio en Bolivia

Adicionalmente, el gobierno de Bolivia tiene que explicar también las razones por las cuales está poniendo todas sus apuestas en una compañía que, según datos consignados en la Gaceta Federal de Alemania, sólo hace seis años contaba con apenas 62 mil Euros como capital


Lunes 3 de Septiembre de 2018, 11:15am






En un reciente artículo, publicado en El Diario bajo el título “La carrera por el litio en el mundo”, se señala que “el país optó por la empresa alemana ACI Systems para instalar cuatro plantas de litio en el Salar de Uyuni, con una inversión de 1.328 millones de dólares, que será aportado por los dos socios del proyecto en la proporción de su participación: el Estado boliviano en un 51% y el socio alemán en un 49%. Esta apertura a la empresa privada es un paso positivo, pues compromete a este sector a seguir trabajando por el país”.

Por la importancia del tema, me veo obligado a realizar algunos comentarios. Empiezo indicando que o el autor de la nota de opinión está confundiendo las cosas o cuenta con información privilegiada no accesible al resto de la gente. Si se tratara del primer caso, urgiría una rectificación inmediata de su parte, mientras que si estuviéramos frente a la segunda eventualidad su aseveración pondría en total cuestión uno de los proyectos más publicitados por el gobierno.

Me explico. Según las noticias difundidas por las diferentes autoridades de gobierno desde abril del año en curso, el monto de 1.328 millones de dólares se refería al aporte de ACI Systems a la sociedad mixta (a ser conformada por el consorcio alemán y Yacimientos de Litio Bolivianos - YLB) en el entendido de que Bolivia ya había invertido/comprometido recursos de inversión por alrededor de 1.000 millones de dólares en el desarrollo de las plantas piloto de cloruro de potasio, carbonato de litio, material catódico y baterías de iones de litio, las plantas industriales de cloruro de potasio y carbonato de litio, así como en la construcción de toda la infraestructura constituida por el conjunto de piscinas de evaporación solar actualmente existentes en el Salar de Uyuni.

Lo que sostiene el comentarista sería algo muy diferente. Estaría diciendo en buenas cuentas dos cosas. La primera, que para que Bolivia sea socio mayoritario del nuevo emprendimiento deberá invertir más de 677 millones de dólares adicionales y, la segunda, que la inversión anterior que realizó el país no contaría en la nueva sociedad.

Al parecer, el columnista no se dio cuenta de que de concretarse el acuerdo en esos términos, la nueva sociedad mixta a crearse que, según lo establece el D.S. 3627 aprobado el mes pasado, incluso ya ha obtenido un jugoso presupuesto de Bs 21 millones del Tesoro General del Estado para sus trabajos previos, podría ser más desventajosa para el país que el propio contrato que el gobierno de Jaime Paz Zamora firmó en febrero de 1992 con FMC Corporation, más conocida en ese tiempo como ex Lithco, y que el Congreso de la República observó en julio de ese año, lo que finalmente derivó en el abandono del país por parte de la empresa estadounidense. Cabe aclarar que me he referido en otros aportes a esta problemática poniendo de relieve mi rechazo al contrato con la ex Lithco por haberlo considerado atentatorio contra los intereses nacionales.

Pero, volvamos a nuestro ejercicio comparativo. En efecto, mientras que el “Joint Venture” con la ex Lithco suponía la concesión del 9% de los recursos más ricos de litio del Salar de Uyuni por 40 años a la transnacional a cambio de que la misma asuma el monto total de la inversión necesaria para el desarrollo del proyecto y genere impuestos para el Estado, resulta que ahora Bolivia comprometería sin límites sus recursos de litio, además de todas las inversiones mencionadas anteriormente, junto con más de $us.677 millones de dólares adicionales, a cambio de una ficticia posición mayoritaria en la nueva sociedad con una empresa que no cuenta ni con el know-how tecnológico ni la experiencia necesarios para el manejo de proyectos de litio complejos como el del Salar de Uyuni y mucho menos aún para la manufactura de cátodos o baterías en Bolivia o en cualquier parte del mundo.

Como he hecho notar en otros artículos, al margen del área minera – un rubro completamente ajeno a su actividad principal – si bien el “Almacenamiento de Baterías” figura en su página web entre sus áreas de negocios, sólo aparece como complemento a “Sistemas Fotovoltaicos”. De acuerdo con su “folder” explicativo, la compañía provee soluciones “llave en mano” para tareas de automatización, robótica y ensamblaje de precisión en la primera área, en tanto que solamente distribuye sistemas fotovoltaicos y desarrolla diferentes soluciones y conceptos para la demanda y proyectos específicos de clientes individuales en la segunda.

Por consiguiente, resulta difícil entender por qué tanto el gerente general de YLB como  el Viceministro de Altas Energías Alternativas creen que “la tecnología, el tipo de baterías y la factibilidad del proyecto inclinaron la balanza a favor de la empresa transnacional” y cómo ACI Systems Gmbh producirá material catódico de litio, así como celdas de baterías de litio para la industria de la electromovilidad alemana, particularmente, dado el hecho de que Varta, su supuesto socio estratégico en baterías, no fabrica esta clase de productos.   

En una analogía en el rubro de la gastronomía, todo lo anterior sería como pedir a un restaurante que en contados meses fabrique sus propias salchichas clásicas e incluso introduzca nuevos y más sofisticados productos de embutidos al mercado. No dudo que pueda cumplir ese objetivo – porque hoy en día es posible hacer muchas cosas – pero la cuestión es si podrá hacerlo en forma competitiva. 

Es más, YLB tendrá que demostrar también la viabilidad económica de la propuesta alemana, luego del anuncio de Contemporary Amperex Technology Limited (CATL), el mayor productor de baterías de China, de que hasta 2022 construirá en Alemania su primera planta europea de baterías para vehículos eléctricos con una capacidad de producción de 14 GWh o la noticia de que el pujante país germano es la mejor opción de Tesla para construir una nueva giga-planta de baterías en los próximos años.

En este plano, algo que debería llamar profundamente nuestra atención es la posibilidad de que, detrás de este pésimo proyecto de industrialización del litio, sólo se pretenda convertir a Bolivia en un proveedor más de carbonato o hidróxido de litio para tales plantas de baterías, tal como, según el articulista, parecería haber indicado nadie menos que el propio gerente general de YLB.

Cabe resaltar asimismo la desorientación de la citada autoridad respecto a las principales tendencias tecnológicas y de mercado en la cadena de valor energética del litio, puesta de manifiesto en su reciente anuncio de que la planta de baterías a construirse en Bolivia tendrá una capacidad inicial de 8 GWh al año produciendo 400 mil baterías para vehículos eléctricos, sin tomar en cuenta que eso implicaría apostar a baterías de una capacidad de 20 kWh para mini-autos eléctricos con una autonomía máxima de 150 km, que a partir de junio de este año han empezado a ser desplazados del mercado chino y que BAIC, la mayor fabricante de vehículos eléctricos en ese país, acaba de lanzar al mercado los primeros modelos más avanzados de esos vehículos con baterías de mayor capacidad energética nada menos que en la vecina república de Paraguay.      

Adicionalmente, el gobierno de Bolivia tiene que explicar también las razones por las cuales está poniendo todas sus apuestas en una compañía que, según datos consignados en la Gaceta Federal de Alemania, sólo hace seis años contaba con apenas 62 mil Euros como capital. En estas circunstancias, parecería que estamos ante la posibilidad de que Bolivia se preste a un típico juego financiero-bursátil a través del cual el litio del inconmensurable Salar de Uyuni muy bien pudiera servir como mecanismo de apalancamiento de recursos financieros ya sea en forma de venta de acciones para ACI Systems o deuda para el Estado boliviano. Atrás van quedando los tiempos en que muchas autoridades del gobierno nacional se llenaban la boca de consignas contrarias a la sujeción del país a los designios del mercado internacional; en el momento actual, esos mismos funcionarios se estarían aprestando a incrementar nuestras obligaciones externas bajo el aparente auspicio de diligentes bancos alemanes.

Dados los argumentos expuestos líneas arriba, me pregunto si el autor de la contribución periodística comentada seguirá viendo el acuerdo de YLB con ACI Systems como un hecho positivo para Bolivia.        

*  Analista de la Economía del Litio y Autor Premium desde 2009 de Seeking Alpha, el sitio bursátil más importante de Estados Unidos. A la fecha, es Líder de Opinión No. 20 en la Categoría “Commodities” (Mercancías) del mencionado sitio web.

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