Junio 16, 2021

Patricia Hermosa: Nadie me devolverá lo que perdí, pero hoy soy más humana

La foto que circuló en redes sociales donde se la "muesra" con una cadena en la pierna en una clínica es falsa, revela Hermosa. “Es falsa, no soy yo, porque la verdad nunca salí del penal, nunca me dieron la orden”. Pero cuenta que esa imagen la ayudó a recibir atención médica dentro del penal. 


Martes 18 de Mayo de 2021, 12:15pm






18 de mayo (Urgente.bo- Revista Oxígeno).- “Nunca me devolverán lo que me quitaron en la cárcel”, señala la directora del Servicio General de Identificación Personal (Segip), Patricia Hermosa, exjefa de gabinete del entonces presidente Evo Morales, quien estuvo en prisión  durante siete meses desde fines de enero de 2020 en el periodo de la expresidenta Jeanine Añez.

Ella no puede contener las lágrimas cuando recuerda lo que le quitaron en prisión. Pesaba 56 kilos el día que la aprehendieron y siete meses después pesaba 41 kilos. Estaba esquelética y tenía el temor de agarrar un celular. Se alejó por cuatro meses de todo, menos de su familia. Tiene 36 años y cree que esas secuelas le ocasionaron la pérdida de un segundo bebé en diciembre del año pasado, hoy habla con la revista Oxígeno sobre cómo solo por trabajar con el expresidente Evo Morales ingresó a prisión.

Era el 31 de enero, ella había llamado a Wilfredo Chávez, abogado de Evo Morales, con la información de que estaba ya con la documentación del expresidente, que pretendía postularse a una senaduría por Cochabamba.

“Yo sabía que me seguían, pero justo ese día, cuando tenía toda la documentación es que proceden con mi aprehensión “, recuerda Hermosa.

Ella trabajó diez años en el Ministerio de la Presidencia. EL año 2020 la abogada fue detenida por cuatro agentes de Inteligencia, acusada de “sedición”, “terrorismo” y “financiamiento al terrorismo” a pocas cuadras de su casa en la zona del Cementerio de La Paz.

“Al único que puedo reconocer es al coronel Iván Rojas, los demás estaban de civiles y no me dejaron ni ver sus placas. Yo les dije que no podían detenerme, que no tenían orden de aprehensión, que soy abogada. Y ellos me dicen que yo conozco que ellos pueden utilizar la fuerza en un caso de flagrancia”, relató.

“Me detienen en la calle como unos 15 a 20 minutos, yo no quería ir con ellos. Luego llega el coronel (Iván) Rojas y él ejerce más presión para subirme al vehículo”,

Luego fue llevada a la FELCC. Dijo que allí no consiguió siquiera convencer a los policías sobre su embarazo y su necesidad de ir a un baño.“

"Les digo que quiero vomitar, me dicen que lo haga en el vehículo. Yo imagino que en esa hora (de detención) ellos estaban preguntando qué hacer con los documentos que tenía: la libreta de servicio militar, el certificado de nacimiento, la solvencia”, dijo Hermosa.

Los meses en prisión

Al principio Hermosa dice que lo asimiló de la mejor manera, es más se decía a sí misma: “Estaré una semana y luego saldré, no he matado a nadie, pero pasaba otra y otra semana y estuve siete meses, hasta el 5 de agosto que me dieron detención domiciliaria”, cuenta mientras recuerda que les pedía a su familia que no lleguen a La Paz, por temor a lo que puedan hacer con ellos.

Pasaban las semanas y le negaron el acceso a los espacios comunes, es decir no tenía derecho a llamadas ni a comprar comida nada, según me dijeron "por qué yo estaba incitando desde dentro una guerra sucia y así me encerraron por cuarenta días en enfermería".

“Yo pasaba papelito para que me hicieran llamadas, después cuando intentaron acercarse ya no les dejaban. Y conmigo había otras dos internas que por mi culpa perdieron esos sus beneficios y me lo echaban en cara, yo tenía miedo”, cuenta.

Lo peor ocurrió en marzo, cuando por cambios de Régimen Penitenciario se despidió a médicos, trabajadora social y a la psicóloga del penal, fue cuando se dejó sin atención a 200 internas, entre ellas a Hermosa.

“Yo había tenido un sangrado, imagino que fue por los esfuerzos que hicimos, ya que la política del penal es acarrear los alimentos y cargábamos quintales de papa, azúcar, harina en fin y lo hice para no tener preferencias”—cuenta—“tras el sangrado tuve que esperar 10 días porque no había un médico que me haga la valoración y me autorice la salida con un especialista y ya cuando llegó un nuevo galeno, ya era tarde” dice sin evitar derramar algunas lágrimas.

La foto que circuló en redes sociales donde se la mostraba con una cadena en la pierna en una clínica es falsa, revela Hermosa. “Es falsa, no soy yo, porque la verdad nunca salí del penal, nunca me dieron la orden”, pero cuenta que esa imagen la ayudó a que reciba atención médica dentro del penal.

El 5 de agosto consiguió su detención domiciliaria. Ese día, cuenta Patricia Hermosa, volvió a ver la luz, pero le dejó varias secuelas entre ellas el temor a tener un teléfono, motivo por el cual estuvo cuatro meses sin celular ni veía televisión. “Tenía miedo, me habían encarcelado por hablar con el expresidente por teléfono así que entenderán”, dice

¿Lo culpa a él por lo ocurrido?, pregunta Oxígeno

No—responde—“Hice un análisis del por qué estuve y nunca fue por Patricia Hermosa si no fue por haberme atrevido a trabajar con él, un presidente campesino que le quitó privilegios a las personas y me lo hicieron pagar a mí.  El que pierda a mi bebé no fue culpa de él e incluso ya cuando ganamos me buscó en Cochabamba y me dijo que le daba mucha pena lo que pasó conmigo, pero nunca tuve resentimiento”.

De todo lo que le pasó en prisión, lo que más le duele es haber perdido a su bebé. “Es algo que hasta ahora no puedo manejar, en diciembre pasado también estaba embarazada y volví a tener un aborto espontáneo, no sé si son por secuelas, pero me dijeron que era distinto”.

Sin embargo, pese a todo lo ocurrido aún rescata cosas positivas de lo que le pasó por ejemplo que ahora es “más humana” y desde su dirección en el Segip realiza actividades para los niños de la cárcel e incluso la carnetización gratuita en los penales.

(El artículo fue publicado en la edición Nº 111 de abril, en la Revista OXígeno) 

///