Septiembre 22, 2019

Walter Chávez y su obsesión por el poder

El refugiado peruano está en Argentina. Estuvo en Bolivia por más de 20 años. Influyó en líderes de uno y otro polo. Controvertido y pragmático.


Domingo 1 de Mayo de 2016, 7:00am




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Foto: Walter Chávez

La Paz, 1º de mayo (Urgentebo).- Mediodía. Era el 6 de noviembre de 2014. Atrás habían quedado las elecciones. Evo Morales había logrado una victoria extraña. El MAS adelgazaba en su esencia y engordaba con rivales del pasado. Aquello había dejado heridas internas. En fin, no era el momento de curarlas. Había que compartir. Celebrar por el cumpleaños 48 del “campañero”, como le llamaba el Jefazo. La cita era en el restaurante La Tranquera, de la avenida Capitán Ravelo, donde fluían miradas agradables, buena actitud y mejor hambre. Así, en ese ambiente, cuando se vio a Raúl hubo quienes creyeron que se sumaba a la mesa.

No fue así. El hermano del Vicepresidente se acerca, para increparle y decirle: “Aquí estoy, vamos afuera”. Quiere resolver el agravio a su integridad con los puños. Walter se pone de pie, opta por los ademanes y el reto a un duelo, pero en otro momento. Una de las invitadas al almuerzo persuade a ambos. No se cumplen las amenazas, pero se confirma la ruptura. Era el inicio del fin de la presencia de Walter Chávez en el MAS, al que había llegado para las elecciones del 2002.

Casi 15 meses después de aquel episodio, Chávez inició una nueva etapa de su vida, ahora en Argentina. Lejos de las ideas del proceso de cambio y aún más lejos del estado peruano que le acusa de terrorismo. El cajamarquino, nacido en Contumaza (Perú), y ciudadano boliviano por nupcias, cuenta con el rango de residencia precaria en Argentina por dos años. Los suficientes para un hombre que siempre supo “estar en el poder para influir con sus opiniones”. El nuevo estatus del exrefugiado en Bolivia no es raro para quienes le conocen.
“Egocéntrico, malicioso, excéntrico, siempre militó bajo una bandera: la de Maquiavelo. Tenía vocación de eminencia gris. Y es que algunos aman el poder de hacer, otros el de regir el pensamiento; otros, finalmente, el de comprar cosas y personas. Chávez amaba el poder de manipular y de desnudar”, escribe el periodista Fernando Molina.

El de la moral diferente
Acusado de cometer delitos desde MRTA, llegó a Bolivia en 1992, cuando obtuvo el refugio. Y mientras hacía periodismo cultural supo abrirse espacio en los círculos de poder. Quien estudiara filosofía en Lima, no es un hombre obsesionado por la riqueza, por el contrario, como dicen sus conocidos, puede subsistir la jornada con Bs 2, pero sí tiene en mente gravitar políticamente. Por ello, desde que llegó al país, se hizo cercano a los poderosos. Trabajó con Carlos Sánchez Berzaín, Jorge Torres, Samuel Doria Medina, Evo Morales y nuevamente Doria Medina, entre otros.

“Chávez, igual que Nietzsche, ve sobre todo el valor del éxito, de la capacidad para romper con todas las fuentes de nuestra tradición, reconstruir, reimaginar su propia vida, vivir peligrosamente. Entonces, Chávez tiene otro tipo de valores”, dice Molina.

En  diciembre de 1995, tras la liberación del secuestrado Samuel Doria Medina, el dueño de Hoy, el ministro de gobierno de entonces, Carlos Sánchez Berzaín, desató una feroz caza de los emerretistas que plagiaron al industrial. Cayeron los principales cabecillas de la banda que retuvo al empresario. Entonces, Chávez era editor de Culturas en el matutino y desde esa función se acercó y frecuentó al entonces empresario. Se hizo amigo suyo.

Existen diferentes versiones sobre cómo llegó al MAS. Unos dicen que se debió a una entrevista que le hizo a Evo, otra que fue gracias sus colegas Pablo Stefanoni y Pablo Cingolani y hasta hay versiones de que un spot en el que se convirtió en protagonista principal. Eso sí, en el periodo de romance, Evo recordó que Chávez fue quien le sugirió que se acerque a los movimientos sociales.

Como fuese, una vez que Morales asume la Presidencia, Chávez se convirtió en pieza clave del manejo de campañas. Más aún en el difícil primer gobierno, cuando hubo elecciones y referendos. “Fue el estratega y autor de toda la campaña contra la media luna”, dice una exautoridad.

Por ello, el gobierno no dudó en enfrentarse a las autoridades peruanas para defender su estadía en Bolivia. Eran los días de gloria de Chávez.

Cuando se supo que Chávez había dejado el país, el ministro de Gobierno, Carlos Romero, dijo que el ciudadano peruano no era asesor del Presidente. “Es cierto. No era asesor”, dice una alta funcionaria, pues el Presidente trabaja con sus colaboradores por especialidades. Compartimenta información. Y con Chávez, la relación era para las campañas electorales o estrategias de comunicación.

El incidente del 6 de noviembre fue otro síntoma de la relación de Chávez algunos actores del MAS. Diferentes fuentes señalan que el Vicepresidente García Linera apartó de la campaña de las elecciones de abril de 2015. Desde entonces, el refugiado se convirtió, como el mismo dijo, en un “conspirador desocupado”.

Ya en otro papel, Chávez dijo: “Me duele ver que la comunicación del MAS está en manos de El Pocholo (personaje cómico), no. Es verdad. En manos de gente realmente negada para la comunicación política”. Meses después confirmó la ruptura total con el partido de Morales, lo que supuso el inicio de otros acercamientos.

“Yo me fui del MAS por un problema personal con la familia García Linera, yo no estuve de acuerdo con la forma en que manejaban ciertas cosas; yo fui parte de un proceso limpio, de un proceso de cambio”, le dijo Chávez al periodista Andrés Gómez. Y en otra conversación, atribuyó a García Linera, a Hugo Moldiz la primera derrota que Morales sufrió tras 10 años el poder.

Vuelta de hoja
Chávez queda encantando con los gallos de pelea. Disfruta de ellos. Y celebra que en los lejanos pueblos, no sepan su nombre y lo llamen como “el dueño del gallo amarillo”. Y al revés, Chávez encanta a sus clientes políticos. Pues tras la ruptura con el MAS, fue recibido por Doria Medina, quien dejó en el olvido aquellas declaraciones en las que pedía que sea entregado a la justicia peruana.

A principios de este año, Samuel admitió que Chávez era su asesor de campaña por el NO, a través de una agencia de publicidad. ¿Se pasó usted a la oposición?, le pregunta el periodista Andrés Gómez. “No creo que sea exacto eso, yo ayudé con ciertas ideas estratégicas nada más, tenía sí la certeza de que el MAS, al convertirse en un grupo político alejado ya del pueblo y potencia solo en el poder estatal, podía perder el referendo”, respondió Chávez.