Septiembre 20, 2020

Conozca la historia de Sábados Populares, el show que se hizo junto al pueblo

Esta es la historia del programa de entretenimiento más importante de la televisión. Este 2019 cumple 33 años. Adolfo Paco, en agosto de este año, atendió a la revista Oxígeno y anunciaba que el ciclo llegaba a su fin. Hace unas semanas hizo oficial su retiro.


Viernes 6 de Diciembre de 2019, 6:15pm






6 de diciembre (Angela Carrasco - Revista Oxígeno).- En tres oportunidades Sábados Populares estuvo a punto de salir de las pantallas. Y en esos tres momentos se fortaleció para entretener a las familias populares de Bolivia. Adolfo Paco es un hombre que tiene historias inacabables de esa relación directa y coloquial con el pueblo. Hoy, 33 años después del lanzamiento del programa de entretenimiento más importante de la televisión, piensa ya en el retiro.

Recuerda como si fuera ayer el 8 de marzo de 1997, cuando falleció el “Compadre” Carlos Palenque. Ese hecho conmovió a La Paz y al equipo con el que el programa “Sabor a Tierra” se convirtió, tras años de trabajo yrelación con el pueblo, en el Sistema de Radio y Televisión Popular. La segunda fue cuando hubo un atentado con granadas de gas lacrimógeno en el interior del Cine Teatro México donde se desarrollaba la final de baile. Ese episodio de 1995 se llevó dos vidas y Sábados Populares sufrió un ataque virulento. El tercer golpe ocurrió cuando el fallecido Edgar “Pato” Patiño emprendió su propio proyecto y se alejó de su entrañable compañero (1999).

Hoy Adolfo Paco, sentado en uno de los sillones de su casa ubicada en Cota Cota, recuerda que cada uno de esos episodios dio lugar a un mayor impulso. No por nada este año el programa que catapultó a la crema y nata de la música nacional cumplirá 33 años.

El compadre Paco cumple 78 años de vida y el timbre de su voz es inconfundible. No ha cambiado. Es la misma que se oía en radio Illimani cuando conducía el “Festival de Felicitaciones” o cuando él gritaba a su audiencia en los teatros: “Busquen, busquen, busquen”.

“Llegué de Caranavi, para grabar el programa, acá ya viven mis hijos yo estoy allá con Mi mansión”, dice con una mueca, mientras hace un alusión al nombre de su hotel en la plaza principal en ese paraíso yungueño.

Adolfo Paco Flores tiene cinco hermanos, eran tres por parte de padre y tres por parte de madre, todos crecieron juntos y muy unidos. Tuvo una infancia humilde. Recuerda una Navidad, cuando ayudaron a su madre en la venta de los juguetes y, como resultado de aquello, vendieron el 80% incluso a casi el doble del precio.

Otro episodio de su vida que desea recordar es su etapa como músico. “Estuve en varios grupos, el primero fue los Yayas, después Sumawayas, con Pepe Murillo, creamos “Los Olvidados” y posteriormente terminé la carrera musical con Carlos Palenque, fui el ultimo guitarrista de Carlos”, enfatiza.

Su incursión por los medios comenzó como productor del “Híper Show”, conducido por Palenque en Radio Illimani, de donde tuvieron que salir por las repercusiones que ya generaba el estilo de hacer radio. Determinados, Palenque compró Radio Metropolitana con tres préstamos bancarios y la venta de un automóvil. Se armó con discos prestados o regalados por la audiencia. Allí nació la comunicación popular, la que se dejaba llevar el amor por la lucha libre, el mariachi, las telenovelas mexicanas, la crónica roja, el festival de felicitaciones y la hora del chairo para escuchar a la gente.

“Recuerdo que en ese entonces cobrábamos como 20 pesos para mandar mensajes, saludos en la radio, eran como felicitaciones y mandábamos alrededor de 200, con eso hacíamos el sueldo de todos, ahí dijimos hagamos televisión algo para el público”. “En 1987 tuvimos una reunión con El Compadre, porque queríamos hacer un programa de entretenimiento”, recordó Paco. “Distracción era lo que nos faltaba”, dijo el conductor. “Así nació Sábados Populares”.

Recuerda el primer programa. El 11 de septiembre de 1987, en Villa Victoria nació Sábados Populares con la participación de artistas como Jorge Eduardo, Juan Carlos Aranda, los Canarios del Chaco y el Mariachi Gavilán, a quienes considera fundadores, entre ellos estaba David Castro quien era mariachi junto a su hermano.

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Adolfo Paco junto a la mamá de David castro en uno de los programas en 1990

El primer concurso fue ‘Reconozcan al personaje” y el primero que debía ser identificado fue “Cacho” Ordoñez, entonces conductor del Metropolicial. Luego surgieron el “Busquen, busquen” o los “Bebés gateadores”. “Nuestros concursos salían de anécdotas de la gente con la que compartíamos, por ejemplo el de los bebés gateadores surgió luego de que una comadre se presentó en la Tribuna Libre del Pueblo con su bebé, lo puso al suelo y entre llanto contaba la situación que atravesaba, y su bebé se escapaba gateando, la señora corría para agarrarlo y otra vez, al final lloraba y reía”, dice entre risas. “Otro de los espacios que perduró hasta hoy es el de los concursos de baile, que son una tradición del programa”.

El segundo programa se hizo en la zona Gran Poder, mientras que el tercero ya se lo hizo en el Cine Teatro México, de donde ya no se movieron más hasta el cierre de este espacio. Con el pasar de los años, Sábados Populares se consolidó.

A la gente le comenzó a gustar el programa porque hicimos que fuera protagonista. Aprendió a hablar, a gritar y a divertirse con el dúo dinámico (Adolfo Paco y Pato Patiño) que recorrió todas las ciudades del país, sin embargo cuando el programa cumplía 10 años los conductores se separaron.

 “Lo consideré una traición, pero de no haber pasado el programa no se habría levantado ni habría apuntado a nivel internacional. Ya que luego de una advertencia del canal, en el que habíamos bajado en el rating decidimos grabar fuera del país y lo hicimos gracias a Néstor, el papá del vocalista de Jambao. Tuvimos un espectáculo con todos los villeros del momento, transmitiendo en vivo. Con lo que ganamos pudimos llegar hasta Montevideo y grabar junto a Chocolate y Los nietos del rey; después de eso, volvimos con mucha fuerza a Bolivia”, narra. Hoy recuerda que un día salió del teatro México porque le dijeron que la marcha del dirigente cocalero Evo Morales estaba llegando a La Paz.

“Salí y lo invité al programa, me quería hablar de política, quejarse, pero le dije: ‘relájate, olvídate de todo y divertite’, entonces por primera vez hizo el movimiento del cuellito”.

Desde hace más de una década el programa lo conduce con su hijo Cori. Sin embargo, Adolfo considera que ha llegado el momento de cerrar el ciclo de Sábados Populares. “Estoy feliz por todo lo que hice, lo que dejamos en la producción nacional, pero no quiero envejecer en televisión, quiero que perdure en la mente el programa que marcó a varias generaciones y fue un espacio de compartimento para miles de familias bolivianas”.

Adolfo lanza un suspiro. Tiene hasta fin de año para decidir el futuro, aunque él ya está encaminado, junto a su nieto, en el hotel de Caranavi La mayor gratificación que tiene con el programa es que marcó un antes y un después en la televisión nacional, además que lo llevó a conocer Bolivia y varios países.

 Con orgullo cuanta que incluso llegó a entablar conversación con Mario Luis Kreutzberger Blumenfeld, mejor conocido como “Don Francisco”, de Sábado Gigante, y quien afirma sabía del programa e incluso le dijo: “El único lugar donde te puedo ganar en rating de sábados es en Bolivia, pero lo voy a hacer” y Paco le contestó con la frente en alto: “será cuando me retire”, al final Mario se retiró antes. Hoy, Paco es el último eslabón de esa era de comunicación para el pueblo.

Sus nuevas historias están en Caranavi

Adolfo Paco dice que nunca trabajó, que siempre se divirtió porque estar en los medios de comunicación era lo que le gustaba, a tal punto de adquirir una deuda, junto Carlos Palenque y Remedios Loza para comprar la radio Metropolitana. Sin embargo, hoy su vida está enfocada en un negocio familiar denominado La Mansión, un hotel ubicado en Caranavi que es administrado por él y su esposa Bety Lima de Paco, con quien tuvo tres hijos Jesús Adolfo (Cori), Consuelo y Gabriela.

“Siempre que salía de vacaciones me parecía que viajaba muy lejos o lugares muy caros, entonces encontré en Caranavi, un paraíso a tres horas de la ciudad”.

Este espacio, a pocos pasos de plaza principal, cuenta con acogedores ambientes, piscina e incluso un pequeño museo donde Paco comparte su colección a escala de autos, otra de sus pasiones además de la música.

“Cuando la gente vienen al hotel, los atiendo en persona y me piden que les cuente algunas anécdotas del programa y lo hacemos, me gusta compartir este tipo de experiencias” relata.

/// Nota: El artículo fue publicado en la edición 98 (agosto) de la revista Oxígeno