Abril 03, 2025 -HC-

Donald Trump, duro y expansionista


Martes 1 de Abril de 2025, 5:45pm






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El viernes 28 de febrero, un episodio ocurrido en el Salón Oval de la Casa Blanca quedó marcado para la historia de la diplomacia en el mundo. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, secundado por su vicepresidente James David Vance, humilló al mandatario ucraniano, Vodolymir Zelensky, en un acto transmitido en vivo por la Tv al mundo entero. El líder republicano le reclamó que no es agradecido por el apoyo militar que recibe, que impide un acuerdo de paz con Rusia y que por sus actitudes puede llegar a provocar la Tercera Guerra Mundial. En el incidente hasta le reclamaron por qué no fue con traje y corbata.

Fue el pico más alto de una cadena de hechos ocurridos desde la investidura del conservador el 20 de enero. El magnate y poderoso mandatario ya ha dejado claramente definido que no se dejará llevar por la diplomacia tradicional y que le dará su sello a la política exterior. Trump le ha dado escasa importancia al modelo de las alianzas con las democracias afines. Ha vuelto a la era de las crudas negociaciones en todos los ámbitos sean de cuestiones militares, políticas, económicas o medioambientales. Y mejor aún, impone su visión bajo el concepto de que es resultado del sentido común.

Un mes después, este 1 de abril, desde la Casa Blanca se anunció que el miércoles se cumplirá el día de la liberación de Estados Unidos, que es el inicio de una nueva política de Donald Trump en su guerra comercial. Anunciará las nuevas medidas arancelarias que regirán en su relación con otros países.

El republicano lo ha denominado como el "día de la Liberación", con la promesa de implementar una serie de aranceles, o impuestos a las importaciones de otros países, que, según él, liberarán a Estados Unidos de la dependencia de los productos de otros países. Para ello, Trump ha asegurado que impondrá aranceles "recíprocos" que igualarán los impuestos que otras naciones cobran a los productos estadounidenses.

EL PRIMER ACTO

Aquel último día de febrero, mientras Trump fustigaba a Zelenski y JD Vance tachaba al líder ucraniano de “irrespetuoso” y desagradecido, quedó claro que la asociación de tres años de guerra entre Washington y Kiev se había hecho añicos. Una de las razones de este episodio es que EEUU le reclama a Ucrania su aceptación para la explotación de tierras raras. Ahora, Washington espera que Kiev entregue sus riquezas y casi debe pedir perdón.

Sin embargo, la verdad más amplia es que Trump considera a Ucrania un obstáculo para su proyecto. El inquilino de la Casa Blanca quiere una normalización de la relación con Rusia. Quiere una nueva era para Estados Unidos, en la que no haya opción de diálogo y en la que su visión geopolítica sea la que se aplique. “Europa lamentablemente ha gastado más dinero comprando petróleo y gas rusos de lo que ha gastado en defender a Ucrania, con diferencia. Piensen en eso. Nosotros hemos gastado quizás 350.000 millones de dólares, como quitarle un caramelo a un bebé”, plantea.

“Hace seis semanas, me paré bajo la cúpula de este Capitolio y proclamé el amanecer de la era dorada de Estados Unidos. Desde ese momento, no ha habido más que una acción rápida e implacable para marcar el comienzo de la era más grande y exitosa en la historia de nuestro país. Hemos logrado más en 43 días de lo que la mayoría de las administraciones lograron en cuatro u ocho años, y apenas estamos comenzando. El sueño americano es imparable y nuestro país está al borde de una recuperación como el mundo nunca ha presenciado y tal vez nunca volverá a presenciar, nunca ha habido nada igual”, dijo el 5 de marzo en el Capitolio.

Precisamente en esta etapa, Trump ha expulsado de su país a quienes considera inmigrantes ilegales, se puso del lado de Israel en el conflicto con Gaza, se acercó al gobierno de Vladimir Putin, firmó órdenes ejecutivas en las que señala taxativamente que en la institucionalidad de EEUU solo hay dos sexos.

“Así que, mientras eliminamos a los criminales, asesinos, traficantes y depredadores de menores a quienes se les permite entrar a nuestro país gracias a la política de fronteras abiertas de estas personas, las políticas demenciales de fronteras abiertas que han permitido que destruyan nuestro país, ahora traeremos a personas brillantes, trabajadoras y generadoras de empleo. Van a pagar mucho dinero y vamos a reducir nuestra deuda con ese dinero”, afirmó en el Capitolio.

RUSIA Y CHINA, LA PRIORIDAD

El secretario de Estado Marco Rubio —que solía defender a Ucrania y su soberanía territorial, y que ahora es partidario de los juegos de poder de Trump— dejó claro que llegó momento de ir más allá de la guerra en aras de establecer una relación triangular entre Estados Unidos, Rusia y China.

“Vamos a tener desacuerdos con los rusos, pero tenemos que tener una relación con ambos”, dijo Rubio. Evitó cuidadosamente cualquier expresión que pudiera sugerir que Rusia era la agresora o que existía el riesgo de que, si no era castigada por su ataque a Ucrania, podría atacar a un país de la OTAN. “Son países grandes y poderosos con arsenales nucleares”, dijo refiriéndose a Rusia y China.

Trump está acabando con décadas de cooperación entre Europa y Estados Unidos. Ha declarado que quiere convertir a la franja de Gaza, la zona densamente más poblada del mundo y en conflicto con Israel, en un resort, negarles la nacionalidad a los nacidos en ese suelo reclamado por Palestina.

“Al parecer, la gran potencia en decadencia precipitada no tiene otros recursos que volver a la época de las cañoneras frente a un mundo en creciente proceso de multipolarización, regresando a la idea de tomar un territorio sin importar el derecho […].  EE.UU. busca compensar su deterioro hegemónico por medio de un proyecto de expansión neocolonial hacia lo que sigue considerando su patio trasero”, señala John Saxe-Fernández en un artículo publicado en La Jornada de México.

EN ORIENTE MEDIO

Con ese estilo, Trump se apuntó su primer logro internacional antes incluso de poner un pie en la Casa Blanca, con un acuerdo de cese el fuego para la Franja de Gaza que ha forzado a las partes a aceptar. Por un lado, amenazó a Hamás con un “infierno” si no libera a los rehenes y, por el otro, presionó a Israel para aceptar un acuerdo antes de su asunción, el 20 de enero

Este acuerdo ejemplifica cómo Trump piensa abordar las relaciones internacionales, sea con aliados o adversarios: forzándolos a aceptar sus condiciones.

El gobierno de Trump ha dejado en claro, desde sus primeros días, la firme alianza que mantienen Washington y Tel Aviv. El primer mandatario extranjero en visitar la Casa Blanca fue el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu.  Todo parece indicar que EEUU continuará respaldando la línea dura de acción del gobierno de Netanyahu y sus planes expansionistas.

En el marco de la visita de Netanyahu, Trump delineó sorpresivamente su visión para la Franja de Gaza, que sería tomada por Estados Unidos para el desarrollo y la reconstrucción de una suerte de “riviera del Medio Oriente”, de tal manera, que los palestinos serían reasentados en otros países vecinos, mientras se realizan las labores de reconstrucción, sin dejar en claro garantías ni formas de retorno, así como el tema de la soberanía del territorio. Tales declaraciones tomaron por sorpresa a los países de la región, generando una lluvia de rechazos por constituir el llamado al desplazamiento forzado de miles de palestinos, contrarios al Derecho Internacional.’

El mandatario estadounidense afirmó el lunes, en declaraciones a la prensa desde el Despacho Oval, que será "muy amable, en términos relativos" con estos gravámenes contra algunos de los principales socios comerciales de Estados Unidos. "La palabra 'recíproco' es muy importante (...) Les devolvemos lo que nos hacen", dijo Trump, quien se negó a ofrecer más detalles sobre a cuánto ascenderán los aranceles o cómo se desglosarán por países y sectores.

LA VISION EXPANSIONISTA DEL REPUBLICANO

Más allá de Oriente Medio, Donald Trump dedicó las últimas semanas a repetir en varios foros sus ambiciones territoriales. Tiene un plan para preservar los intereses geoestratégicos de Estados Unidos.

Dijo que no descartaría el uso de la coerción militar o económica para obligar a Panamá a que renuncie a controlar el canal que Estados Unidos construyó hace más de un siglo y para obligar a Dinamarca a vender Groenlandia a Estados Unidos.

“El Canal de Panamá fue construido por estadounidenses para estadounidenses, no para otros, pero otros podrían usarlo, pero se construyó a un costo tremendo de sangre y tesoro estadounidenses. 38.000 trabajadores murieron construyendo el Canal de Panamá”, declaró.

El secretario de Estado Marco Rubio dice que el deseo de Trump de adquirir Groenlandia y retomar el control del Canal de Panamá está motivado por legítimos intereses de seguridad nacional, derivados de crecientes preocupaciones sobre la actividad e influencia chinas en el Ártico y en América Latina.

Las inversiones chinas en puertos y en otras infraestructuras y facilidades en los extremos del canal en el Pacífico y el Caribe, son motivo de gran preocupación, lo cual deja a Panamá y a la crucial ruta marítima vulnerables a China. “Ellas se encuentran por todo Panamá”, indicó Rubio.

Las inversiones chinas en puertos, y en otras infraestructuras y facilidades en los extremos del canal en el Pacífico y el Caribe, son motivo de gran preocupación, lo cual deja a Panamá y a la crucial ruta marítima vulnerables a China, advirtió.

Rubio agregó que “si China quisiera obstruir el tráfico en el Canal de Panamá, podrían” hacerlo, y eso sería una violación del tratado de 1977 firmado por el expresidente Jimmy Carter, bajo el cual Estados Unidos cedió a Panamá el control del canal en 1999, el cual fue construido por estadounidenses.

En ese contexto, el presidente panameño José Raúl Mulino dijo que no habrá negociación con Estados Unidos sobre la propiedad del Canal de Panamá. Cuando a Mulino se le preguntó sobre devolver el canal al control de Washington, respondió que es “imposible de negociar”, y añadió: “eso está sellado. El canal es de Panamá”.

Trump también considera la idea de anexionarse Canadá, que serviría propósitos parecidos para Estados Unidos en el Ártico, aunque este caso parece más bien una manera de troleo del líder republicano hacia el país vecino.

Sobre Groenlandia, dijo que Dinamarca, de la cual Groenlandia forma parte, no tiene la capacidad de defender a Groenlandia de China mientras el país asiático intenta ganar presencia en el Ártico para aprovechar rutas de transporte

EL DÍA DE LA LIBERACIÓN

Los aranceles del "Día de la Liberación" de Trump entrarán en vigor "inmediatamente" una vez que se anuncien este miércoles 2 de abril, informó la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt.

"Entiendo que el anuncio de los aranceles será mañana, se harán efectivos inmediatamente", dijo a periodistas en la Casa Blanca. Sólo los aranceles a la automoción entrarán en vigor un día más tarde, el jueves.

Está previsto que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anuncie una andanada de aranceles más amplia el miércoles 2 de abril tras el cierre de la bolsa de valores de Wall Street, según señaló este martes la Casa Blanca. El mandatario promete una nueva ronda de impuestos a las importaciones hacia su país, lo que, asegura, “liberará” a la primera potencia de los productos extranjeros.

Mientras las guerras comerciales iniciadas por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, siguen intensificándose, todas las miradas están puestas en el miércoles 2 de abril.

Asesores de la Casa Blanca han elaborado planes para imponer aranceles del 20% a la mayoría de los productos importados a la primera potencia, reportó este martes 1 de abril el diario ‘The Washington Post’. Las nuevas barreras comerciales preocupan a empresas, consumidores e inversores por la intensificación de la guerra comercial mundial impulsada desde que Trump volvió a la Casa Blanca.

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