Diciembre 07, 2021

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El Wist’u Estado

En Bolivia, la mayor concentración de la riqueza está en Santa Cruz, le sigue de lejos La Paz y el resto de los departamentos. Ahora el centro de la oposición está desplazada a esa región


Jueves 18 de Noviembre de 2021, 12:45pm






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Torcido, chueco, significa esta palabra en aymara y quechua, es parte del vocabulario cotidiano que postula varias significaciones, más bien con un aire de benevolencia y empatía. De tal manera que hicimos un símil para advertir que la mayoría de los estados de Aby Ayla sufrimos esta torcedura que nos cuesta enderezar.

Ante la avalancha de solemnidad y pesimismo sobre la perdida de horizonte del Estado boliviano, nos planteamos con nuestro compadre Teo las flaquezas y potencialidades de nuestras sociedades que nos conducen siempre hacia la confrontación y nos acercan a esa frase manida de: ¡Hasta las últimas consecuencias! Estas consecuencias vienen acompañadas de odio, violencia y sangre; siempre son los mismos los que mueren masacrados y sus ejecutores protegidos por oscuras fuerzas que manejan los hilos del poder desde heredado desde la Colonia, reproducido y perfeccionado en la república. Ahora buscan erosionar el Estado Plurinacional porque un indio que llegó a la Presidencia tuvo la herética idea de perturbar la jerarquía de clases canonizada desde la conquista para incorporar a un grupo invisibilizado y despreciado por la historia oficial: la indiada.

Así, desde el tortuoso alumbramiento de la República, como aconteció con otras regiones, nuestros estados con fuertes componentes de naciones originarias nunca resolvieron tempranamente la fractura subyacente que aflora y resalta en cada intento de ordenamiento institucional.

Las fuerzas oligárquicas escogen territorios ricos en recursos naturales, sin asentamientos indígenas masivos y poca presencia del Estado para instalar sus centros de poder, así en Ecuador es Guayaquil, en Perú es Lima, costeños versus serranos.

En Bolivia, la mayor concentración de la riqueza está en Santa Cruz, le sigue de lejos La Paz y el resto de los departamentos. Ahora el centro de la oposición está desplazada a esa región porque allí están asentadas las principales industrias que manejan una parte importante de la economía y los principales medios de comunicación, como sucede en enclaves territoriales en Ecuador y Perú. La migración de estas riquezas fue constante a partir de la dictadura de Banzer (1971-78) que promovió con el Banco Agrícola, préstamos blandos y que luego de su quiebra (el precio del estaño estaba a 8 $ la libra fina) tuvimos que pagar créditos que nunca fueron honrados. Los grupos de poder serbio croatas, sirio libaneses y las logias locales sin indios consideran Santa Cruz su territorio; empero hay intereses que no están definidos claramente y estas discrepancias generan roces entre ganaderos que exportan a China y se pasan por el forro las normativas estatales, a costa de Beni que tiene tres millones de cabezas y menos de 400.000 habitantes, este departamento permanece postrado por estos grupos que le impiden desarrollar sus potencialidades.

Mientras en el occidente, muchos cooperativistas mineros cambiaron de clase al hacer una finta al ordenamiento jurídico y alquilar sus concesiones a empresas extranjeras que exportan y contrabandean oro. Estos disfrazan su estratagema, apropiándose del discurso medioambiental con el propósito de ubicar y posibilitar la concesión de áreas fiscales para la explotación aurífera y escabullirse del control estatal.

Para ambos grupos, su horizonte, aparte del encumbramiento económico, es comprarse propiedades en Miami o Europa como requisito sine qua non de ascenso social.

Estas asimetrías se tornan escandalosas a la hora de confrontar el trato discriminatorio y aberrante, sobre todo cuando se trata de hacer analogías entre los diferentes estratos sociales que dependen del erario nacional; así los militares se jubilan con el 100 % de su sueldo, mientras un maestro no llega ni al 40 %, ¿El trabajo de los militares es mucho más importante que la instrucción y la educación? ¿Por que? es muy simple, desde la república se amamantó a una casta con el propósito de cuidar los intereses de esa clase hegemónica, son los guardianes de las jerarquías canonizadas y hay que mantenerlos contentos para que todo siga igual. Cuando algún militar “traiciona su misión” es eliminado.

Estos son apenas algunos rasgos de la complejidad del tejido social boliviano que originan las recurrentes convulsiones por acumulación de frustraciones sociales, económicas y culturales.  Enderezar estas anomalías que arrastramos casi dos siglos, tendrá un precio muy doloroso sino apelamos a nuestra creatividad, inteligencia y desterramos la codicia, principal cáncer que destruye la convivencia humana.

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