Diciembre 15, 2019

Estudio: Los padres son los principales agresores de los niños y adolescentes

El estudio muestra que los principales agresores son los padres con un 34 %, seguido del padrastro 21%. El 12% de las agresiones viene de personas desconocidas; las agresiones de la madre se manifiestan en un 10%, un porcentaje similar abarca a otros familiares. Finalmente, los abuelos, madrastra o maestros suman un 5%.


Lunes 16 de Septiembre de 2019, 11:45am




16 de septiembre (Redacción central-Urgentebo).- Un estudio conjunto realizado entre el Instituto de Investigación de Ciencias del Comportamiento (IICC) de la Universidad Católica Boliviana “San Pablo” y la ONG Visión Mundial Bolivia (VMB) estableció que los niños y adolescentes bolivianos son  más propensos a ser víctimas de violencia y agresiones en su entorno familiar, mucho más que en la escuela o en el barrio.

El 87% de los niños y adolescentes encuestados señala a la falta de comunicación entre padres e hijos como la causa para la violencia que ellos sufren y el 81% de los mismos dice que los problemas de comunicación entre los adultos se manifiestan en agresión contra los pequeños o jovencitos de la casa.

La investigación fue realizada por un equipo de investigadores/as sociales que recorrió por los nueve departamentos del país, escuchando a más de mil niñas, niños y adolescentes y a más de cien adultos, entre padres de familia, profesores, personal de salud y funcionarios del sistema formal de protección a nivel departamental y municipal con el objetivo de aborar la violencia infantil en Bolivia. 

Con encuestas, grupos focales y entrevistas a profundidad, los investigadores recabaron vasta información sobre los entornos violentos, los principales agresores y las principales víctimas, las causas y las consecuencias de la violencia

Paloma Gutiérrez León, responsable del proyecto de investigación del estudio nacional, señaló que en la investigación se estableció que los niños y adolescentes se sienten más en peligro en casa.

“Entonces, hay una ambivalencia de la familia que juega un rol de protección primigenio para los niños, pero al mismo tiempo se convierte para muchos niños en el agresor más intenso y más próximo. Eso tiene una connotación muy complicada porque ayuda de alguna manera a la impunidad de la violencia”, indicó Gutiérrez.

El estudio muestra que los principales agresores son los padres con un 34 %, seguido del padrastro 21%. El 12% de las agresiones viene de personas desconocidas; las agresiones de la madre se manifiestan en un 10%, un porcentaje similar abarca a otros familiares. Finalmente, los abuelos, madrastra o maestros suman un 5%.

El 45% los participantes señaló que el principal lugar donde NNA sufren violencia es en el hogar, seguido con el 30,4% por la escuela y con el 24,6% por el barrio. Sin importar la edad, se describe siempre al hogar como el contexto más violento.

Este hallazgo también permitió identificar que en el hogar se incurre en negligencia en relación a la integridad del niño y que ellos tienen la percepción  de que sufren abandono, que allí son expuestos a mayor violencia que en el barrio o la comunidad.

La mayoría de los adolescentes (71%) considera que su madre es su cuidadora principal. Con una gran diferencia (17%), perciben a su padre como cuidador principal.5 Ante la ausencia de los padres, son los hermanos (6%) quienes quedan a cargo de la supervisión del hogar, seguidos por la abuela y otros familiares (3%).

“Es muy difícil denunciar que la persona que más quieres, tus padres, tus tíos, tus abuelos son quienes te violentan porque son las personas que están próximas y que también muchas veces te arropan y te protegen”, acotó.

“No le digan a nadie lo que les conté”, es una frase que dijo una niña en un grupo focal, después de haber contado espontáneamente un hecho de violencia que ella acababa de vivir. La frase impactó a los investigadores porque ella al principio se declaraba libre de violencia, pero luego lo reveló. Por eso el libro se titula así, ya que, según Gutiérrez, esta frase representa lo que muchos niños viven, pero se escudan en el silencio o una sonrisa falsa.

“Ha empezado diciendo a mí no me pegan, con mucha risa, haciendo un poco de bromas, luego veíamos que poco a poco decía si, a veces nos pegan porque en realidad nos los merecemos, porque nos portamos mal, es para que aprendamos. Así, poco a poco se iba desvelando”, indicó Gutiérrez.

“Las mujeres ponen un énfasis más fuerte o lo primero que sale en su narración es la violencia sexual, el acoso sexual, entonces ahí vemos que son víctimas de una sociedad machista como la nuestra”.

Asimismo, explicó que todos reconocen que los hombres son los más violentos con los niños y adolescentes.Sin embargo, lamentó que cuando una mujer está involucrada en una problemática similar de violencia existe una penalización más drástica.

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Maltrato infantil. Foto-Urgentebo

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