Septiembre 19, 2019

Profesores improvisan enseñanza para mantener su carga horaria

Así como Clara, son muchos los profesores que se ven en la necesidad de dictar clases que no son de su especialidad, para evitar perder la carga horaria que les corresponde.


Miércoles 11 de Mayo de 2016, 10:45am




La Paz, 11 de mayo (Cesar Sánchez, de la revista Oxígeno, para Urgentebo).- “Prefiero ganar menos que engañar a los alumnos”, así explica Clara el por qué decidió reducir su carga horaria, y consecuentemente sus ingresos, como maestra de colegio fiscal. Clara es profesora normalista de la Escuela Normal Superior Simón Bolívar, con especialidad en lenguaje y literatura. Tuvo que afrontar una serie de medidas definidas para el magisterio y, al final, ajustar el bolsillo de sus ingresos.

Para continuar con la carga horaria que le correspondía tuvo que dictar clases de técnica vocacional y de inglés, dos áreas que no eran su especialidad. De lo contrario, le iban reducir hasta 20 horas de su ítem. En principio aceptó la disposición, a pesar de que “yo no sabía hablar ni escribir en inglés”.

“Estuve dando clases de inglés durante un año. Mis alumnos sabían que yo no era profesora de inglés, porque también les daba literatura. Fui sincera con ellos, les dije que yo no sabía inglés y que íbamos a aprender juntos”, relata.

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En la avenida Illimani se ofrecen propuestas de canje de itemes (Luis Gandarillas)

Improvisación

Así como Clara, son muchos los profesores que se ven en la necesidad de dictar clases que no son de su especialidad, para evitar perder la carga horaria que les corresponde.

“Este problema hay en todos lados”, admite Carlos, profesor de matemáticas y exdirector de distintas unidades educativas. De hecho, autoridades nacionales reconocieron que este es uno de los principales problemas a los que se enfrenta la educación boliviana.

Basilio Pérez, el director Departamental de Educación de La Paz, reconoció que este problema es recurrente en colegios fiscales. “Por eso el Ministerio de Educación ha creado programas para capacitar a maestros de primaria y que puedan trabajar y dictar clases en el nivel secundario”, aseguró Pérez.

En su análisis, el principal “cambio” que se realiza al interior de las unidades educativas es que maestros formados para primaria pasen a dar clases en secundaria.

Sin embargo, según algunos profesores consultados por la revista Oxígeno, el principal problema que tienen los maestros es el tener que dictar materias que no son parte de su especialización, para salvar su carga horaria y evitar la reducción de su sueldo.

Por ejemplo, Carlos tiene un Ítem de 120 horas en la especialidad de matemática. Sin embargo, a partir de esta gestión también tendrá que enseñar ajedrez. Esto a pesar de que, por orden del Ministerio, desde esta gestión hubo un aumento en la carga horaria en las materias de física, química y matemáticas.

Carlos cuenta que “tendré que buscar que alguien me enseñe” el ajedrez y así poder enseñarlo en su unidad educativa.

Él trabaja en un colegio de El Alto y asegura que muchos de sus colegas están en situaciones similares.

El Gobierno

Al respecto, el ministro de Educación, Roberto Aguilar, señaló que es “incorrecto” que maestros dicten clases fuera de su especialidad. “No aceptamos y no vamos a aceptar que maestros den materias que no son de su especialidad”, señaló.

En su opinión, esta práctica “afecta los intereses de los maestros, que hacen uso adecuado de su carga horaria, y afecta a los alumnos”.

Sin embargo, Aguilar señaló que no se tiene conocimiento de cuántos maestros y unidades educativas están incurriendo en esta práctica ilícita. Aseguró que ese informe está a cargo del Servicio Departamental de Educación de La Paz (Seduca).

Empero, el director de esta institución, Basilio Pérez, tampoco precisó el número de casos encontrados.

Empero, la situación se agravaría, aún más, en los colegios e institutos técnicos, donde el cambio de especialidades y el tráfico de horas se hace, aún, más notorio.

Por ejemplo, un céntrico colegio de La Paz, pionero y uno de los pocos colegios técnicos de esta ciudad, utiliza a profesores normalistas para dictar materias técnicas, como robótica o economía, entre otras.

Una de las profesoras de literatura que trabajó ahí durante más de 5 años aseguró que, además de sus clases regulares de lenguaje, también le tocó impartir clases de comunicación, administración y economía. “Como no sabía economía, tuve que pasar clases, que me costaban más de lo que ganaba”, asegura.

Ella contó a Oxígeno que para poder dictar economía “estudiaba casi toda la noche cómo resolver los ejercicios, y cómo explicar la teoría”.

Ella asegura que parte de los problemas en la unidad educativa donde trabajaba era porque “fue uno de los primeros en dar ramas técnicas”, por lo que existía desconocimiento de cómo realizar los trámites ante las instancias correspondientes. Incluso, asegura, que en una ocasión se llegó a presentar cargas horarias y nombres de maestros falsos.

Por su parte, el Ministro de Educación aseguró que el objetivo en los colegios e institutos técnicos es que personas especializadas en las distintas áreas sean las encargadas de dictar este tipo de materias.

Aguilar sentenció que “no puede haber un maestro normalista dando clases de un área técnica”.

“Hay casos donde se han estado incorporando maestros por cumplir cargas horarias a institutos técnicos, eso es inconcebible”, dijo Aguilar.

El ministro explicó que “en caso de los institutos técnicos se convoca a profesionales de acuerdo a su especialidad. Por ejemplo si van a enseñar mecánica automotriz se convoca a mecánicos automotrices”.

Esto no significaría que el maestro pierda su carga horaria, pues sería reubicado en otra unidad educativa.

“Lo que se hace es preservar que el maestro vaya a ser reubicado en la unidad educativa más cercana dentro del marco de su especialidad”, explicó.

Además, el cierre de algunas unidades educativas o paralelos también ocasionaría que el maestro pierda su carga horaria, así lo expresaron los maestros consultados por Oxígeno.

Al respecto, Aguilar aseguró que el cierre de colegios o paralelos se debe a que éstos no cumplen con el mínimo de estudiantes por aula. Según dispuso el Ministerio, el mínimo de estudiantes por paralelo debe ser de 10 estudiantes y el máximo de 30.

Las causas, según Aguilar, es que “la tasa de crecimiento poblacional se ha reducido a casi la mitad de lo que se tenía a mediados del siglo XX, que estaba por cerca del 4,5%. Hay una caída en la cantidad de niños nacidos o migrantes de las ciudades”, aseguró.

Además, sostuvo que la construcción de “grandes colegios” por parte del Gobierno nacional ha provocado que los estudiantes se centralicen en estas nuevas unidades educativas.